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ABEL LÓPEZ JIMÉNEZ

Sobrevivió al Covid; ha librado cuatro veces a la muerte

“Se salvó dos veces de morir ahogado, otra de una picadura de culebra y la más reciente del temible Coronavirus”.

VILLAHERMOSA.- Abel López Ji­ménez, ex delegado de la ranchería Acachapan primera sección, es otro vencedor del Covid-19.

Para librar la enfermedad del Coronavirus tuvo claro dos cosas: procurar el cuidado de su salud física y mental en tanto era con­valeciente, así como tener fe de que todo saldría bien tal a como ha ocurrido en su vida llena de vi­cisitudes.

Platica que van cuatro veces que vence a la muerte. Primero, cuando era pequeño se estaba ahogando en un río y fue resca­tado por su mamá. En ese evento perdió la vida un familiar.

En otra ocasión lo mordió una culebra, pero la libró.

En 2008 rescató a una mujer que se estaba ahogando con sus dos pequeños hijos en un río, pen­só que moriría ahogado, pero esa vez no hubo ningún deceso.

Ahora le tocó padecer el Covid y también la libró. Reitera que la fe a Dios es fundamental.

 

¿Qué se siente ser un paciente Covid?

Se siente mucho miedo; ese te­mor a lo desconocido nos ataca, porque no sabemos realmente cómo nos defenderemos.

Pero también es cierto que el Covid-19 nos vino a enseñar lo que ya sabíamos, pero no que­ríamos aceptar: que nos faltaba más cuidado en nuestra salud, no solamente física, sino también mental.

Y bueno, tuve dolor de cabeza, fiebre, hasta dificultad para res­pirar.

Perdí el sabor a la comida, al agua, y también olía las cosas y no podía reconocer su aroma.

 

¿Dónde te contagiaste?

Estoy seguro que fue en la movili­dad social.

Quiero decir que salía realizar la compra de mis alimentos, tanto para mi como mis mascotas.

Recibí visitas de personas que tenían contacto con pacientes en los hospitales Covid; yo intuyo que eso habrá sido.

 

¿Te hospitalizaste?

No, no tuve la necesidad de hacerlo. Yo había recibido la información suficiente de los medios de comunicación, de internet, de los propios mé­dicos y tenía muy claro cuáles eran las medidas que debía tomar.

Primero, acudir al médico cuando se presentaran los sín­tomas; hacerme los estudios para confirmar o descartar y resguardarme en mi casa para evitar que pudiera contagiar a las demás personas.

Yo, desde mi casa, a la dis­tancia, también le daba ánimos a un vecino.

Le decía que también sentía su preocupación, porque una vez que te dan los resultados y sales positivo, parece que el mundo se te cae encima.

Lamentablemente mi veci­no, por otros padecimientos, falleció a los pocos días de haber sido hospitalizado.

 

¿Cómo venciste la enfermedad?

La ataqué principalmente con in­formación. Busqué información en internet, pero información de fuentes oficiales no de las redes so­ciales que en muchas ocasiones dan falsas noticias.

A la salud hay que tratarla como debe ser, a como dicen los especia­listas.

Y bueno, además de la informa­ción para cerciorarme que lo que me daban era la medicina correcta, tomé antiinflamatorios.

Realizaba actividades físicas; in­cluso semanas antes de la enferme­dad me había desparasitado, nunca está demás.

Y bueno, también tomaba la Azi­tromicina, Paracetamol, además de los tés para aliviar los dolores.

 

¿Qué mensaje le das a las perso­nas?

Mi mensaje es que tenemos que es­tar informados, ante todo. No hacer caso a las malas informaciones que se difunden en las redes sociales, mientras no exista una informa­ción veraz y la cura, sobre todo.

Estoy consciente que el miedo nos ataca una vez que nos dicen que hemos dado positivo al Coro­navirus, pero también sé que es el miedo por el desconocimiento a la enfermedad que nunca nos había pasado.

No esperemos que otros sean nuestros salvadores, tomemos con­ciencia clara de que somos seres humanos y que, por muy valientes, machos que nos consideremos, so­bre todos los varones, la verdad es que no somos invencibles.

El Covid -19 nos desnudó a cada uno y nos mostró de qué estamos hechos, qué tanta resistencia física y mental tenemos.

Por cruel que suene, también nos dijo que tan ignorante somos. Dios no salva si no nos queremos salvar.

Dios no cura si no nos cuidamos. El milagro de Dios opera a través de nuestra fe. Esto último ya es perso­nal pero también lo pienso así.

Espero sirvan mis respuestas e igual no busco protagonismo sólo dar un testimonio de lo que ocurrió en mi caso.