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‘Sin querer queriendo’, 5 inventos y hallazgos que se dieron ‘de chiripa’

¿Alguna vez has realizado algo sin darte cuenta y después, eso que hiciste te valió el reconocimiento de tus amigos o maestros? Aquí en Tabasco, y en México, a eso le llamamos chiripa.

Ese tipo de cosas, han quedado resumidas en la idiosincrasia del mexicano en una sola frase, inmortalizada por Roberto Gómez Bolaños. Cuántas veces no hemos escuchado a nuestros tíos o abuelos decir el ya famoso “sin querer queriendo”.

Es una situación de suerte, algo benéfico que se presenta por casualidad. Tiene un nombre, se llama serendipia, y según la Real Academia Española, es un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual.

Pues así como sucede en la vida cotidiana, también ocurre en el ramo de la ciencia. Innumerables hallazgos médicos y científicos que han resuelto necesidades importantes han sido fruto de la serendipia.

A nivel histórico, una de esas soluciones accidentales que llegan de repente es la acontecida al matemático griego Arquímedes.

UN POCO DE HISTORIA EN DIEZ LÍNEAS

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Un desafío le fue encargado a Arquímedes: el gobernador romano Hieron le pidió averiguar si la nueva corona que le habían entregado había sido fabricada de oro puro, ya que para su hechura había entregado un lingote de oro al orfebre. Como al aparecer los orfebres de esa época no tenían muy buena reputación, decidió encargarle a Arquímedes una solución para su duda.

El problema era que para averiguarlo, Arquímedes no podía dañar la corona, pues la vía más fácil para comprobar el robo era fundirla o cortar una parte de ella para descubrir si estaba hecha de oro puro o se trataba de una aleación.

Resignado a no encontrar solución al problema, Arquímedes decidió tomar un baño, pero al entrar a la tina donde se asearía, vio como una determinada cantidad de agua salía expulsada de la bañera, la cual era muy distinta si lo que introducía era otro objeto.

De esa manera, llegó a la conclusión que si introducía un lingote de oro a una vasija con agua, podría observar si expulsaba la misma cantidad de líquido cuando introdujera la corona y así, averiguar si el lingote entero se había destinado a hacer el ornamento del gobernador.

Fue entonces que Arquímedes salió corriendo desnudo de la tina mientras gritaba por las calles “Eureka”, que en buen español significa “lo he encontrado”.

En tabascohoy.com te traemos algunos de los inventos y descubrimientos que tuvieron lugar sin querer queriendo.

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SACARINA

Es un endulzante sintético que se descubrió después de que un par de químicos estuvieran trabajando en su laboratorio con derivados del carbón. Al tener un receso para comer, uno de ellos percibió en sus alimentos un sabor más dulce. Al ponerse a revisar el motivo, se dio cuenta que no se había lavado las manos. A partir de ese momento, se conoció la sacarina.

COCA-COLA

Lo que nació como un jarabe de vino y extracto de hojas de coca para tratar los dolores de cabeza y problemas nerviosos, se convirtió gracias a un hecho inesperado en una de los productos más rentables de todos los tiempos. Ante la prohibición del alcohol en estados unidos, su inventor John Pemberton, tuvo que sustituir el vino por agua carbonatada. De esa manera, surgió la coca-cola.

PENICILINA

Una mañana, el bacteriólogo Alexander Fleming volvió de unas vacaciones a su laboratorio y con sorpresa observó que había dejado una de sus placas a la intemperie. El instrumento era uno que contenía muestras de la bacteria Estafilococo, y al examinarla en el microscopio observó que el moho producido por la oxidación había matado a las bacterias. Después del descubrimiento inicial, siguió experimentando y llegó a la conclusión que el moho combatía a muchas de las bacterias: había nacido la penicilina.

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VELCRO

Una tarde de 1941, el ingeniero Georges de Mestral salió a dar un paseo con su perro. El inquieto animal se echaba a correr dentro de la maleza, lo que obligaba a su paciente dueño a meterse a la hierba para buscarlo. Al regresar a su casa, vio como una significativa cantidad de ‘cadillos’ se habían pegado poderosamente en su pantalón. Inquietado por su gran poder adhesivo, descubrió que se debía a unos microscópicos ganchos que se unían a la tela. De ahí tomó la idea para crear el popular sistema de cierre, llamándolo como su empresa, Velcro.

PAPITAS

El pleito entre un cocinero malhumorado y un cliente quisquilloso dio origen a las papas fritas que hoy conocemos. Una tarde mientras el cheg George Crum trabajaba en la cocina, recibió de vuelta unas papas fritas que instantes antes habían sido solicitadas por un comensal, con el argumento de que estaban blandas. Poco habituado a que le devolvieran la comida, Crum cortó más las papas y las volvió a freír. Para su sorpresa el cliente volvió a rechazarlas. Muy enojado, el chef cortó las papas en finas rodajas, las cocinó hasta que quedaran crocantes y además les puso mucho sal. Esta vez la sorpresa fue aún mayor, al ver que el cliente además de quedar satisfecho, pedía otra orden de las mismas papas. Ese fue el origen de las populares papitas.

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