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agosto 5, 2021

Paramédicos asistieron a la pareja herida.

Centro

Se vino el muro con todo y la hamaca; por poco y los aplasta

Una pareja en Buena Vista Tercera estaba descansando cuando pasó el incidente. Se salvan de milagro.

VILLAHERMOSA, Tab.- En toda su carrera de policía, Leonel Tosca, que ya había visto suficiente atendiendo los llamados de la central, se quedó sorprendido con el caso que le tocó ver la semana pasada.

Iba a bordo de la patrulla 71714, cuando recibieron por la radio un reporte de auxilio, a eso de las cuatro y media de la tarde.

Estaban cerca de la ranchería Buena Vista Tercera Sección, así que no tardaron mucho en llegar al lugar del incidente.

Afuera del domicilio había un grupo de mirones atentos a lo que ocurría adentro. La patrulla se estacionó al lado de la ambulancia 065 de la Cruz Roja.

Leonel se abrió paso entre los curiosos y miró hacia la sala. Lo que vio lo dejó sorprendido, y eso que no había ningún rastro de sangre.

EL MURO SE VINO ABAJO

Frente a un altar con varios santos y vírgenes estaba tirado a todo lo largo del piso de la sala un pesado muro de concreto. El bloque grueso, de color azul, se había resquebrajado por algunas partes, dejando ver los tabiques colorados.

Debajo de un extremo del muro sobresalían los hilos multicolores de una hamaca, que había quedado aplastada al caerse la estructura.

De milagro la pareja que estaba siendo atendida por los paramédicos, en el suelo también, no había quedado aplastada debajo del muro. El otro extremo de la hamaca seguía sujeto al bloque de la cocina.

ESTABAN SUBIDOS LOS DOS

La señora Olivia, madre de uno de los accidentados, contó al agente Tosca lo que había pasado. Los dos que estaban siendo atendidos en el suelo por los paramédicos eran María Guadalupe, de 24 años, y Brayan, de 29.

Después de comer, la pareja joven como de costumbre se había subido a la hamaca. Mientras ella limpiaba los platos, escuchaba las voces quedas de la pareja, salpicadas con algunas risas.

No había terminado de realizar su tarea cuando escuchó un golpe estruendoso en la sala y unos gritos de espanto que luego se transformaron en quejidos. Dejó lo que estaba haciendo y con la rapidez que podía asomó su cabeza para ver el desastre que había en la sala.

«Gracias a la Virgencita solo se cayó el muro y no los aplastó», explicó la anciana. Guadalupe y Brayan los subieron a ambulancia para llevarlos al hospital Rovirosa, donde les tomarían algunas tomografías.

Cuando volviera a subirse a su propia hamaca, el agente Tosca todavía recordaría el muro hecho pedazos.

JOSÉ ÁNGEL CASTRO
GRUPO CANTÓN

tabascohoy.com

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