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Tabasco

Se seca canal del río Grijalva

Familias de Aztlán narran cómo perdieron su medio de navegación y sustento, a causa de un arroyo que tapó el río.

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TABASCO.- En la ranchería Aztlán, quinta sección, sector Palomillal, un brazo del río Grijalva acumula años sin vida. Permanece seco y no es posible aprovecharlo ni como canal de navegación ni para la pesca, como sucedió desde que las primeras familias llegaron a este lugar.

Lanchas y cayucos en desuso permanecen volteados en los patios o en el lecho del afluente, entre el lodo. Colgadas, bajo los árboles o algún techado, decenas de jaulas para capturar camarón.

Unas 40 familias que vivían de la captura de especies pesqueras en el área afectada por la desecación perdieron en apenas unas décadas su principal fuente de ingresos. Decidieron emigrar en busca de empleo y mejores condiciones de vida.

Quienes aún quedan en el ejido padecen porque después de usar el río para entrar y salir y tomar camino por toda la corriente del Grijalva, ahora deben atravesar los terrenos de sus vecinos.

Hace unas décadas uno de los habitantes de la comunidad decidió abrir un canal para llevar agua a sus tierras y a decir de los afectados esto fue lo que provocó, al paso del tiempo, la problemática.

“Este río era como de 23 metros de ancho, se hizo el arroyo El Grillo, que le dicen, se abrió y tapó el río. Tendrá como 20 años más o menos. Vino una máquina a quererlos ahondar, sí lo ahondó, pero se volvió a secar”, explica Concepción Jiménez.

La vivienda de Concepción, donde vive con su familia, estaba a no más de 10 metros de la orilla y era fácil subir al cayuco para ir al pueblo más cercano por provisiones o trasladar a algún enfermo.

“Ahora usamos carretillas para cargar con la mercancía hasta la casa”, menciona.

No tienen agua para el ganado y la pesca colapsó.

Al problema del río se suma el de un puente tubular, que a decir de los pobladores, está en riesgo de derrumbarse.

CLAMAN POR AYUDA

Los habitantes del lugar claman porque las autoridades los ayuden con maquinaria para retirar la arena y el lodo que obstruye el paso del agua hacia el canal desecado, se le devuelva la profundidad al canal natural y así puedan volver a aprovecharlo.

“Cuando hay tiempo de seca, aquí la gente limpia para que podamos salir al otro río, le escarbamos con palas, le sacamos tierra, para que el agua pueda tener acceso cuando hay lluvias y crecida, pero el problema es grande, no es suficiente; incluso la gente que tiene su ganadito tiene que hacer drenes y es muy problema con eso”, refiere Jorge Pérez Jiménez.

De acuerdo con Víctor Moa, durante años han dirigido oficios a las autoridades para que se contemple el envío de maquinaria, pero no han recibido respuesta.

“A través de este brazo del Grijalva podíamos cortar camino y llegar a Chilapa, pero cómo está colapsado no hay forma que el agua pueda llegar allá”, precisa.

El canal de acuerdo con los habitantes de Palomillal se llena en los periodos de crecida del Grijalva, pero eso también perjudica porque se generan aluviones y se va llenando de arena que reduce todavía más el cauce.

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