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Al ver escapar el humo por la ventana, los vecinos cercanos que estaban despiertos a esa hora, sa­lieron de sus hogares en short y chanclas, todavía incrédulos para verificar lo qué pasaba. (Foto: TH)

Centro

Se salvan del fuego anciano y nieta

Un corto circuito en la colonia Gaviotas Sur provoca incendio en una casa habitación. El abuelo Germán «N» sufre quemaduras graves por salvar a su nieta Romana «N».

VILLAHERMOSA, TABASCO.- Mi­nutos antes de la medianoche, cuando la luna llena recortaba las siluetas de las casas y los árboles, algunos vecinos trasnochados de la calle Antropólogos comenza­ron a ver una columna de humo negro que salía de una vivienda.

Todavía era miércoles 28 de octubre en el momento en que un corto circuito en uno de los cuartos interiores de la casa sacó chispas y alcanzó las cosas flama­bles: unas cortinas, la tela de los muebles, el plástico.

Como un animal furioso y perseguido, el fuego se propagó rápidamente hasta el otro cuarto, donde devoró los muebles de ma­dera y la ropa.

Al ver escapar el humo por la ventana, los vecinos cercanos que estaban despiertos a esa hora, sa­lieron de sus hogares en short y chanclas, todavía incrédulos para verificar lo qué pasaba.

No sólo escapaba humo negro por debajo de los quicios de las puertas y ventanas, sino que de­trás de esos cristales esmerilados se perfilaba el fuego como un gi­gante danzando dentro de la sala.

Al clásico grito de «¡fuego!» que hizo levantar hasta los que estaban durmiendo, un grupo de habitantes empezó a derribar la puerta de entrada para sacar a sus moradores, quienes eran conocidos en la colonia Gaviotas Sur como don Germán Solís Ur­bina, un anciano de 90 años de edad, y su nieta Romana, de 47, quien padece problemas psiquiá­tricos.

 

SE DESVANECE EL ABUELO

Al interior del domicilio era tal el calor de las llamas que los vidrios de los ventanales empezaron a estallar en fragmentos como si fueran confetis.

Una de las vecinas de la calle Antropólogos de nombre Rubí, angustiada por escuchar los gri­tos de auxilio de la mujer al in­terior del domicilio en llamas, marcó de inmediato al 911, por lo que no tardaron en aparecer en la estrecha calle elementos de la po­licía estatal, de Protección Civil, el cuerpo de Bomberos y para­médicos de la Cruz Roja, quienes de inmediato cerraron el área.

Con un hacha y pico, los bom­beros derribaron la puerta y la es­tructura metálica de protección que tenían los moradores, quie­nes a decir de los vecinos, eran las dos únicas almas en habitar la casa, aunque a diario recibían la visita de parientes que les venían a dejar la comida.

Apenas entraron los bombe­ros al horno hirviente que era la sala, sacaron primero a la nieta Ramona, que no dejaba de sollo­zar. Posteriormente rescataron a don Germán, que se había des­mayado al proteger a su nieta del fuego voraz.

El anciano presentaba que­maduras en el rostro, y la nieta en ambas manos.

Los dos fueron trasladados a un hospital de la ciudad. A salvo de las llamas.

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