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El golpe del agua hacia la planicie tabasqueña disminuyó de forma favorable.

Se salva Tabasco por el momento

El reto de autoridades es ahora desalojar el agua acumulada en zonas poblacionales, tras tregua de lluvias.

CENTRO, TABASCO.- Con la disminución de la extracción de la presa Peñitas de mil 750 a 930 metros cúbicos por se­gundo se salvó Villaher­mosa de una inundación mayor por el momento, aunque, falta esperar que la tormenta Gam­ma no genere tanta humedad sobre el sistema de presas y so­bre la planicie tabasqueña, con­sideraron especialistas en inge­niería hidráulica.

Explicaron que la tregua que dieron las lluvias ayudó para que el peligro de una mayor inunda­ción se disipará en Tabasco, por lo que ahora el reto de los gobier­nos estatal y municipal es des­alojar el agua acumulada en las zonas poblacionales.

El ingeniero Saúl Vera Ochoa, afirmó que al disminuir la extracción de Peñitas la pla­nicie tabasqueña se salva por el momento de sufrir una inunda­ción mayor.

 

HURACÁN, NUEVA AMENAZA

“Ahorita ya nos salvamos, vamos a ver como se comporta de aquí al lunes o martes el huracán y si lle­ga hacia Tabasco y llega a Chiapas entonces inundará las presas. Ya pasó el peligro”, abundó.

El especialista aseguró que ahora el reto es sacar el agua de las zonas que fueron inundadas y que mantiene afectados de acuer­do al Instituto Estatal de Protec­ción Civil a poco más de 590 mil tabasqueños.

“Ahorita el problema es como sacar el agua que ya esta reteni­da; ahorita el problema que tiene tanto el gobierno municipal co­mo del estado es como retirar el agua de tanta que hay retenida, porque es imposible que los cár­camos tengan esa capacidad de desalojo”, aseveró.

De acuerdo al gobernador del estado, Adán Augusto López Hernández, el Comité Nacional de Grandes Presas decidió redu­cir de mil 650 a 930 metros cúbi­cos por segundo el desfogue de la hidroeléctrica.

Esta decisión de bajar la tur­binación se debe principalmen­te a que Peñitas se encuentra a un 81 por ciento de su capacidad de llenado, y esto porque las llu­vias le dieron un respiro a Ta­basco y Chiapas.