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Once tiros de balas resonaron en las unidades habitacionales.

México

Se negó a extorsión y le llueven balas

Cuatro empleados, entre ellos dos menores de edad, reciben heridas de bala en su pequeño local. No hay detenidos.

BENITO JUÁREZ, Quintana Roo.— No tenían ni una hora y media de haber llegado los cuatro trabajado­res a Electrónica General, dedicada a la reparación de pantallas, bocinas y aparatos electrodomésticos, cuan­do la lluvia de balazos los alcanzó.

El establecimiento modesto, ubicado en la supermanzana 259, manzana 102, Lote 25, sólo tenía una entrada, una puerta metálica corrediza que daba a un estaciona­miento del fraccionamiento Villas Otoch Paraíso.

Así que cuando los dos hombres desconocidos se acercaron a la en­trada con sus armas, los cuatro em­pleados, entre ellos dos menores de edad, quedaron a merced de los proyectiles.

Los más jóvenes, Ángel, de 15 años, y Luis, de 16, estaban arreglan­do un ventilador, y don Juan, de 50 años, y Fermín, de 30, se ocupaban en una pantalla. Habían abierto el local desde las nueve de la mañana, y ya eran casi las once.

Aunque había llovido, el calor se reconcentraba en las paredes de las cuales colgaban cables con termina­ciones rojas y amarillas y enchufes por todos lados. Tres de los emplea­dos —menos don Fermín— traían por prendas frescas shorts y playe­ras de equipos de futbol y basquet­bol.

Los empleados ni siquiera pu­dieron levantarse de donde se en­contraban trabajando para esquivar el ataque sorpresivo.

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INTIMIDAN PARA QUE PAGUEN

Tras disparar fríamente los dos si­carios se dieron la vuelta tranqui­lamente, sin correr ni voltear a ver atrás, hasta la avenida José López Portillo. De cómo escaparon hay dos versiones hasta ahora recogidas por la policía: una indica que los sicarios abordaron un auto compacto color azul estacionado en la avenida. La otra versión es que luego de disparar los criminales caminaron hasta una motocicleta, a la que subieron para perderse más allá del Arco Vial.

Los impactos de los once tiros re­sonaron en las unidades habitacio­nales de la región 259, causando una avalancha de llamadas al 911.

Al lugar de los hechos llegaron tres ambulancias para dar los pri­meros auxilios a los heridos. Según las heridas registradas por los para­médicos, los sicarios no dispararon a matarlos: A don Fermín, el mayor y dueño del establecimiento, le dispa­raron en la espalda y en ambas pier­nas. A Fermín, el de 30 años, le dieron en el glúteo izquierdo. Los menores de edad sufrieron heridas de bala en ambas piernas.

Tras ser atendidos en el local fue­ron trasladados al hospital Jesús Ku­mate para su atención médica.

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Peritos de criminalística levanta­ron ocho casquillos percutidos en el área del ataque. La versión extraofi­cial es que extorsionadores exigieron el mal llamado «derecho de piso» al dueño de Electrónica General. Pero don Juan se negó a pagar. Desde el hospital el trabajador baleado y sus empleados rendirán sus declaracio­nes. Aún no hay detenidos.

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