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agosto 5, 2021

Desapareció, la laguna lo había tragado.

Centro

Se lo tragó la laguna; lo reconoció su cuñada

El hombre de 42 años salió por la mañana de su casa con sus amigos, por la tarde se ahogaría en la laguna de Villa el Cielo.

Salvo aquellos hombres humildes que se acercan a sus orillas para pescar una escuálida tilapia, la mayoría de los habitantes de la ranchería Tumbilushal pasan ajenos a la laguna cercana que se mira desde la carretera.

Será porque no tienen tiempo para detenerse a contemplar la lagunilla que les parece ajena, fría y distante como un espejo empañado en el que nadie se quiere mirar o porque sus mentes imaginativas establecen —sin antes averiguar— que sus orillas deben estar como se encuentran todos los cauces y pozas de la urbe: llenas de detritos que fueron útiles en un tiempo y que al romperse fueron arrojadas sin piedad por sus dueños.

Pero uno de esos días, sin que uno lo quiera, la mala fortuna obliga a acercarse a esos límites color lechosos, donde lo mismo conviven la cáscara inservible de un balón ponchado, un viejo zapato agujerado e hilachas de lo que algún día probablemente fue una prenda femenina hermosa.

Eso mismo le sucedió a Romana, mujer de 32 años de edad y con domicilio en la calle Circuito Pomona, del Fraccionamiento Bicentenario, según reporte escrito por el primer correspondiente, el policía segundo Ventura tuvo que acercarse el pasado 3 de marzo a ese cuerpo de agua que no conocía por motivos ajenos a su voluntad.

REPORTAN AHOGADO EN LAGUNILLA

Los patrulleros de la móvil 71838 reciben a eso de las cuatro de la tarde la alerta de que entre los fraccionamientos Bicentenario y Villa El cielo se halla el cuerpo de una persona desconocida, al parecer un ahogado.

Los agentes no tardan en llegar, pues desde la cabina divisan a un grupo de curiosos que suponen rodean al ahogado.

Ni cuando se acercan al grupo, estos se apartan. Hay un silencio pesado que imponen los muertos a los vivos. Es el policía segundo Ventura Morales que pregunta si hay alguien que conozca al finadito.

De entre los hombres, mujeres y niños se aparta una mujer madura, se trata de Romana, que vive cerca, en el fraccionamiento Bicentenario, y encara al elemento de seguridad.

—¿Usted lo conocía? — repite el agente, sacando su libreta de investigación, un pequeño cuaderno escolar y un lapicero marca Vik.

—Más que eso —dice resignada la desconcertada mujer—. Es mi cuñado.

TENÍA APENAS 42 AÑOS

lito» el agente escribe el nombre y edad del ahogado. A decir de Romana, el hombre de 42 años que vivía en el mismo fraccionamiento que ella, salió desde temprano con unos amigos que lo fueron a buscar.

Antes de las tres de la tarde, esos mismos amigos se presentaron en su domicilio y le soltaron como si nada que su cuñado se había ahogado Ella dejó de hacer lo que estaba haciendo y vino a la laguna que está en el rancho San José y que no conocía para verificar si era cierto lo que le decía.

Y efectivamente, entre un claro de tierra pelona, como si hubiera salido de nadar después de una braceada exhausta, estaba su cuñado, con sus cabellos moruchos, su barba enmarañada y su bigote grueso.

JOSÉ ÁNGEL CASTRO
TABASCO HOY

 

tabascohoy.com

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