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Chontalpa

Se le aparece el ‘guardián del tesoro’ en Laguna el Carmen

“¡Hey!, ¿hacia a dónde queda Santa Ana?”, escuchó al acercarse remando hacia la orilla donde caminaba el extraño uniformado.

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SÁNCHEZ MAGALLANES. El campesino Manuel Sánchez regresaba en un cayuco de los terrenos que rodean al cerro conocido como El Pinzón, ubicado al oeste de la laguna El Carmen, cuando de la orilla divisó a un soldado con vestimenta antigua, color verde, y armado con un fusil que tenía acoplada una bayoneta.

Aunque ya había escuchado que a otros se les había aparecido el mismo personaje para ofrecer un tesoro escondido, ahí en las parcelas del ejido Ley Federal de la Reforma Agraria, Manuel no se asustó, porque pensaba que se trataba de algún operativo de vigilancia de las actividades pesqueras.

— “¡Hey!, ¿hacia a dónde queda Santa Ana?”, escuchó al acercarse remando hacia la orilla donde caminaba el extraño uniformado.

Dijo que luego de señalarle el rumbo, apresuró los movimientos del remo para alejarse, tras recordar lo que su anciano abuelo y otros vecinos contaban entre el caserío.

Por su mente pasaron las versiones de que uno de los jornaleros que había hablado con el soldado, y al que éste le ofreció un tesoro enterrado con el que le aseguró que saldría de la pobreza y nunca jamás volvería que utilizar un mache y garabato para ganarse la vida, murió en extrañas circunstancias.

Manuel narró que durante la noche tuvo una especie de pesadilla y asegura que al despertar vio la silueta del soldado que lentamente se le acercaba para tomarlo por el cuello.

“Con la desesperación estiré mi mano derecha y logré alcanzar la imagen de una Virgen de Guadalupe, y al momento desapareció el intruso”, narra.

Destacó que en los días siguientes se sintió mal y comenzó a bajar de peso, por lo que le aconsejaron que acudiera con un curandero de la región para recibir unos ensalmos, que, de acuerdo a su dicho, logró curarle el espanto que le originó aquel encuentro con un supuesto fantasma.

Tanto él como sus vecinos afirmaron que el jornalero que recibió el ofrecimiento del tesoro del Pinzón y la persona que lo ensalmó a él fallecieron poco después, supuestamente, atormentados por el guardián del entierro, que desde su última aparición registrada en 1985, se esfumó.

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