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¡Se fue Yoshio! de gran corazón

La noticia causó conmoción en el medio artístico; la Asociación Nacional de Intérpretes mandó condolencias y un abrazo solidario.

El ambiente artístico está de luto, el cantante Gustavo Nakatani Ávila, mejor conocido como Yoshio, la tarde de és­te miércoles perdió su batalla contra el COVID-19,así lo dio a conocer su esposa Marcela Hernández a través de las pla­taformas digitales. De acuer­do con los primeros reportes, el cantante falleció a las 16:50 horas en las instalaciones del Hospital de Xoco de la alcaldía de Coyoacán por complicacio­nes del Coronavirus.

Por desgracia, desde el pa­sado 2 de mayo, el cantante mexicano compartió en sus re­des sociales que fue ingresa­do al hospital por sospecha de haber contraído coronavirus, desde ese día, el intérprete de éxitos como Escándalo y Rei­na de corazones dio una lucha frontal contra el coronavirus.

Sin embargo, su delicado estado de salud se fue dete­riorando a grado tal de ser en­tubado casi de inmediato el sá­bado que lo internaron, incluso su familia estuvo buscando por varios días un medicamento muy escaso llamado Remdesi­vir, el cual era de alto costo.

Antes de enfermar, Yoshio ofreció varios conciertos onli­ne en redes sociales, donde in­terpretó algunos de sus éxitos y Grupo Cantón tuvo la dicha de entrevistar al maestro. “Voy a cantar lo mejor de mi reper­torio, aunque hay personas que me han pedido, a través de las redes, canciones de mi pri­mer disco de 1977, temas como ‘Samurai’, ‘Reina de corazones’, ‘Demasiado tarde’, ‘Cuerpo sin alma’… Voy a tratar de compla­cer a mis fans con un pedaci­to de algunas canciones y unos buenos popurrís”, dijo en ex­clusiva.

 

 

UN GUERRERO SAMURÁI

Hijo de un inmigrante japo­nés y una mujer mexicana, Yos­higei Nakatani y de Emma Ávila,Yoshio comenzó su carre­ra musical a finales de los años 70, y desde entonces desarro­lló su trayectoria como bala­dista romántico grabando 26 álbumes. Fue ganador del em­blemático Festival de la can­ción OTI (Organización Tele­visiva Iberoamericana) con el tema Lo que pasó, pasó, com­posición de Felipe Gil, en 1981, siendo su álbum más reconoci­do Samurai. En 1982 represen­tó a México en Tokio, dentro del Festival de la canción po­pular Yamaha, donde fue ova­cionado.

A su familia se le atribuye la creación de los cacahuates ja­poneses en México, siendo su padre un empresario que le heredó su gusto por la músi­ca. Pese a su herencia asiática, Yoshio no hablaba japonés, y fue su padre quien le otorgó el nombre artístico que lo acom­pañó hasta el final de sus días, que según la bitácora que lo honra en el Auditorio Nacional, quiere decir “Hombre noble”.

 

TRIUNFÓ EN EL FESTIVAL OTI 1981

Definitivamente el programa, conducido por Raúl Velazco, fue un parte aguas en la ca­rrera de Yoshio, pues aparte de que ganó con el tema Lo que pasó, pasó, lo impulsó en su trayectoria musical, además de que lo llenó de grandes amigos que lo acompañaron a lao largo de su vida musical co­mo el desaparecido Gualberto Castro, con quien compartió el escenario muchas veces. Al igual que lo hizo con sus cole­gas Ariana, Rodrigo de la Ca­dena, Carlos Cuevas, Martín Urieta, Armando Manzanero, El Cuervo y Mario Pintor, so­lo por mencionar algunos. Le sobreviven su esposa Marcela Hernández y sus hijos, en­tre ellos los cantantes Kaoru y Akira.

 

 

LE DIERON EL ADIÓS

Tras su muerte el día de ayer, decenas de amigos y familia­res inundaron las redes socia­les con sus mensajes. En espe­cial La Asociación Nacional de Intérpretes de México (ANDI), quien lamentó su fallecimien­to en su cuenta de Twitter: “El Consejo Directivo y el Comité de Vigilancia de ANDI México comunican el sensible falleci­miento del intérprete Gustavo Nakatani Ávila, mejor conocido como Yoshio. A sus familiares y amigos les mandamos un abra­zo solidario con nuestras más sentidas condolencias. #Que­dateEnTuCasa”, posteó la Ins­titución.

 

YOSHIO, EL AMIGO

Por: Chucho Gallegos.

La sonrisa de Yoshio era una característica inolvidable, mues­tra de su alegría, de disfrutar de una charla amena, de escu­char un relato, de contar un anécdota. Generosa sonrisa que hacía sentir en confianza a sus amigos que los disfrutamos, cantando, platicando de su familia, de Marcela, su esposa, a la que siempre escuché que le decía de cariño amore.

Era un compañero de tertulia y cuando habla de sus planes, era muy entusiasta, pero se le iluminaba su rostro cuando pla­ticaba de su hija Cauro, que heredó su talento, superando a su padre, con una voz privilegiada que era el orgullo de Yoshio.

El disco de Cauro era un proyecto estelar, cantando arias, sola y acompañada del propio Yoshio, disco muy ambicioso en el que participó la fundación del pintor Sebastián y pensaba lan­zarlo este año.

Un gran ´proyecto, que lo ilusionaba, lo conmovía y algunas vez nos lo hizo escucharlo a su gran amigo Miguel Cantón Ze­tina y a mí. Quedamos sorprendidos de la calidad del disco que le tardó un año producirlo y que deja inconcluso su lan­zamiento.

Le gustaba jugar golf y durante algún tiempo, bajó su ritmo de juego por una lesión en el hombro del que fue operado con éxito el año pasado y, partir de esa cirugía, cuando sanó, me­joró su score, lo que le causaba gran satisfacción. Y cuando pegaba largo con la madera de golf, le decíamos: fue un golpe MARAVILLOSHIO.

La mayoría de las veces, durante los días que nos juntábamos para jugar, no olvidaba comprar como botana los cacahuates japoneses, los auténticos, creados por su padre de nacionali­dad japonesa. Empresa pionera en el mercado, de la que Yos­hio no quiso formar parte porque su vida fue la música.

Gustavo Nakatani, fue su nombre de pila, pero su nombre en japonés, Yoshio, significa en español Hombre Noble, muy de acuerdo a su manera de ser.

Yoshio, a los 71 años y con un padecimiento cardíaco, no so­brevivió al coronavirus.

Amigo, nunca olvidaremos tu calidad humana y gran corazón.

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