web analytics
Grupo Canton
Al momento
Director Miguel Cantón Zetina
JOSUÉ GÓMEZ DE DIOS

“Se contagió en un taxi; venció al Covid bailando y pintando”

“Siempre traté de pensar cosas positivas, porque muchas veces nos afectan más nuestros pensamientos negativos”.

Josué Gómez de Dios es un jo­ven de 28 años y es un vencedor del Covid-19.

En entrevista con Grupo Cantón asegura que lo que a él le ayudó a hacer menos difícil la enfermedad, es que ocupó su mente en la pintura, la música y en el baile para animarse y pen­sar de manera positiva.

Los momentos más críticos para él fueron a partir del día cinco de haberse contagiado.

Tuvo ojos llorosos, dolor de garganta, estornudos frecuen­tes, que le imposibilitaban dormir.

Entre tés y pastillas se ayudó a vencer el virus.

Afirma que siempre trató de pensar en cosas positivas, para que los pensamientos negativos no invadieran su mente y la en­fermedad se complicara más.

Afirma que pudo contagiarse en un taxi, transporte que sim­pre ocupa, pues en su trabajo en la Canaco, hay todas las medi­das sanitarias.

Reconoce que permaneció encerrado 14 días para evitar contagiar a más personas.

Recomienda a quienes ha­yan adquirido el virus que hay que luchar hasta donde nues­tras fuerzas puedan, no dejarse vencer.

 

—¿Qué se siente ser un pa­ciente Covid?

Pues demasiado feo, porque no es una grata noticia cuando te confirman que tienes el corona­virus.

De hecho, no se lo comenté a mis padres para que no es­tuvieran preocupados, porque vivo sólo.

Empecé con dolor de gar­ganta y así se mantuvo los días miércoles, jueves y viernes. Pero llegando el sábado empecé con los ojos llorosos, estornudo constante.

El lunes fue fatal para mi porque perdí el gusto y el olfato.

Pero a pesar de ese sufri­miento que tenía no me doble­gué y siempre traté de pensar cosas positivas, porque, mu­chas veces nos afectan más nuestros pensamientos ne­gativos sobre alguna cosa o enfermedad.

 

—¿Dónde te contagiaste?

Pienso que puede ser en un taxi. Es el transporte que uso para moverme en distin­tas partes.

Yo trabajo en la Cámara Nacional de Comercio, Ser­vicios y Turismo de Villaher­mosa, y ahí hay un filtro an­tes de entrar.

Primero están los tapetes sanitizantes, se les aplica gel antibacterial a las personas cuando llegan y también se les rocía con sanitizante y se les vuelve a poner gel anti­bacterial cuando entran a la sala de juntas o al auditorio.

Es decir, ahí tenemos los cuidados necesarios, pero en los taxis tal vez por tocar la puerta o los asientos.

 

—¿Te hospitalizaron?

No fue necesario que lo hicie­ran, si bien tenía mucho dolor de garganta, los ojos llorosos y estornudos, fue algo que pude sobrellevar a través del cuida­do y tomando cosas naturales combinado con pastillas.

Eso sí, permanecí encerrado por 14 días hasta que logré su­perar la enfermedad.

 

—¿Cómo venciste al virus?

Tomé té con propoleo orgánico, limón, miel, además de parace­tamol, durante seis días.

También tomé té lo más ca­liente que podía aguantar.

Pero nunca me atormenté por la enfermedad, desde luego que hay momentos de flaque­za o que te puede traicionar tu mismo pensamiento, pero me ocupé en pintar cuadros, a leer, a escuchar música y a bailar.

Los días pasaron tan pronto que cuando me di cuenta ya ha­bía superado la enfermedad.

Eso es muy importante que lo tomemos en cuenta; hay que luchar hasta donde nuestras fuerzas puedan.

 

—¿Qué mensaje le darías a las personas de tu experiencia?

Pues decirles que estas altu­ras el coronavirus definitiva­mente sí existe.

No se lo tomen a juego, de­ben seguir las recomendacio­nes, como bañarse, limpiar los productos que compran en la tienda o el supermercado, usar gel antibacterial, no tocarte los ojos o la nariz.

Es entendible que la mayoría de las personas tienen la nece­sidad de salir de sus casas por ir a trabajar, pero a veces no res­petamos la sana distancia o no se lleva el cubrebocas.

El virus se expande y tene­mos que implementar las medi­das que sean necesarias.

Tal vez a mi no me dio tan fuerte y qué bueno, pero a mu­chas personas les ha dado tan fuerte que no han podido re­sistir al virus y se quedan en la lucha.