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EDITH DEL CARMEN PÉREZ RAMOS

Se contagiaron 9 en su casa; a ella le duró tres meses el Covid

“Aún tengo dificultades para respirar, porque no todas las personas quedan bien después del Covid”

VILLAHERMOSA.- Edith del Car­men Pérez Ramos, una mujer de 49 años de edad y residente de la colo­nia Carlos A. Madrazo, platica que el virus le afectó a ella y otros ocho integrantes de su familia.

Mientras a unos los síntomas sólo fueron temperatura y gripa durante un periodo de tres a seis días, a ella la enfermedad le duró tres meses y aún tiene secuelas.

Dentro de las secuelas que le dejó el Coronavirus están que aún le cuesta respirar. Afirma que a veces se siente mareada o presenta mucha debilidad.

Señala que desafortunada­mente su vida ha dado un giro de 360 grados, pues además de haber soportado tres meses de la enfermedad, también desarrolló diabetes.

Edith asegura que no la hospi­talizaron, pero estuvo tomando muchos tés para aminorar los efectos de la enfermedad. Inclu­so señala que los medicamentos le dieron colitis

Recuerda que se contagió cuando empezó la pandemia y no estaba la cultura del cubrebocas, y lo peor es que en todo el trata­miento se ha gastado más de 10 mil pesos.

 

¿Qué se siente ser un paciente Covid?

Es muy difícil, más para uno que no tiene ingresos económi­cos para pagar los gastos del me­dicamento.

Yo mínimo me gasté unos 10 mil pesos. Eso para mí es mucho, porque no tengo ese ingreso; lo poco que vendo en cosas usadas apenas me alcanzan para soste­nerme al día.

Si acudes a los Centros de Sa­lud lo que te dan es Paracetamol, y pues como se trata de tu salud le haces como puedes para bus­car lo mejor.

Yo tuve dificultad para respi­rar. También me dolían los riño­nes; hacía lo posible por no comer cosas grasosas, pero no siempre podía cumplirlo, porque no tenía tanto dinero para estar comprando pescado o pollo, pero optaba por los caldos.

Además de los síntomas de la fiebre, dolor de cabeza, también sentí colitis, reflujo, tal vez por los medicamentos que tomaba, incluso me dio dolor de oído.

 

¿Dónde se contagió?

Yo me contagié trabajando, y fue a principio de la pande­mia cuando no teníamos la cultura de usar el cubreboca.

Por el tipo de trabajo que tengo, el de vender cosas de segunda mano, seguro ahí me contagié.

Cuando vendes algo, ya sea pollo, ropa u otro tipo de producto, vienen las perso­nas, tocan el producto, no lo compran.

Vienen otras, tocan el mis­mo producto y puede ser una causa de contagio. También por el hecho de que las personas te hablan de cerca y te transmi­ten las bacterias de su boca.

 

¿Te hospitalizaron?

No, afortunadamente no tuve la necesidad. Pero no fui la única que me contagió en casa; en total fuimos nueve los contagiados.

Hermanos, sobrinos, hijos, a todos en la casa nos dio.

A algunos sólo les dio calentu­ra y gripa, pero la más afectada fui yo por ser hipertensa.

No nos quedó de otra que cui­darnos; como había comentado, no salí hasta después de tres me­ses, hasta que ya no tenía los pa­decimientos de la enfermedad.

Bueno, aún tengo dificultades para respirar porque no todas las personas quedan bien después de pasar por una enfermedad como lo es el Coronavirus.

 

¿Cómo venció la enfermedad?

Yo tomé té de piña con jengibre, canela y miel. Tomaba agua de li­món con piña.

Nada grasoso, nada de huevo, arroz, yo así me la llevé durante tres meses y hasta ahorita siento que todavía no me recupero.

También tomé Paracetamol y antibióticos que me recomenda­ron. Pero fue más cosas naturales los que tomé.

También me resguardé en casa y fui más cuidadosa que antes, porque entendí que la en­fermedad te puede quitar hasta la vida, como ha ocurrido en mu­chos otros casos.

 

¿Qué mensaje le das a las perso­nas para evitar el virus?

Que se sigan cuidando. Tomen precauciones en todo, en sus ali­mentos, que no dejen su cubre­boca en casa cuando salgan a la vía pública.

El Coronavirus nos cambió la vida a todos, sobre todo en lo que es la economía.

Yo siento que el que quiere sa­lir adelante sale, aunque no ten­ga el mismo ingreso como antes, pero tenemos que cuidarnos; es responsabilidad de todos que Ta­basco logre estar en el semáforo verde anhelado.