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Santa taxista internacional

Desde hace doce años el altruista tabasqueño lleva regalos a los niños de escasos recursos.

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Vestido de rojo, con barba blanca, botas negras y una estruendosa carcajada, el tabasqueño Armando decidió poner a descansar sus renos, para tomar su taxi con el número 51, y de esa manera llevar alegría a niños y adultos.

Con 61 años, hoy es conocido como el Santa Claus taxista que cada Navidad, desde hace doce años, recorre en su auto distintas avenidas, calles y colonias de Villahermosa, con la intención de recibir cartas, regalar juguetes y ofrecer una sonrisa.

Que gracias al reportaje del periodista Luma López, la labor de Armando Castillo la conocen en países como España, Estados Unidos, Rusia, Japón y China.

SU MOTIVACIÓN

En entrevista con Grupo Cantón, Armando dijo que la inquietud de caracterizarse de Santa Claus es el poder transmitir a las nuevas generaciones la ilusión de recibir un regalo de manos de Papá Noé. “A mi siempre me han gustado los niños, verlos felices. Mi papá el último reyes que me regaló yo tenía 17 años, y ya venía un niño en camino. Recuerdo que me regaló una moto bonita. Se la llevó la inundación”, dijo.

“Yo siempre recuerdo con mucho cariño esas madrugadas en las que yo movía mi brazo hacía a un lado en la cama y tronaba ese nylon que le ponían a los regalos. No eran juguetes caros, pero era algo que me alegraba mucho, eran carritos, pelota. Era esa ilusión. Esa ilusión es que me hace pensar en los niños”, aseguró.

Santa Claus visitó el programa de radio 100% Like y el Tabasco HOY.

CUMPLE SUEÑO A PEQUEÑITO

Castillo platicó que cuando llevaba como cuatro años con el proyecto, recuerda una anécdota maravillosa. Él había visitado los Aztlanes para recoger las cartas de los pequeñitos y luego regresar con juguetes.

Hubo una especial petición, la de un niño que escribió que soñó con su papá y él le dijo que le llevarían una bici. Para lograr adquirirla, Armando tuvo que superar varios obstáculos, pero fue que una mujer de Chiapas lo ayudó y la mandó una bici.

“Cuando llevo a los Aztlanes la bici, los papás de los otros niños por envidia quería que la rifaramos, yo los hice reflexionar y al final el niño la recibió”, aseguró.

SE LE UNEN A CAMPAÑA

Armando compartió que en la actualidad le llaman de escuelas o de otros municipios para participar en eventos, en ellos se toma foto con familias, pero el pago es llevarle un regalo para que luego él lo lleve a comunidades en donde es difícil llegar. Él no repite sitios, puesto que visita diferentes sitios acompañado de su inseparable taxi.

RAÚL CORTÉS ALAMILLA | FABIOLA ALBARRÁN
GRUPO CANTÓN

EDICIÓN IMPRESA

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