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México

Salpica fosa clandestina a tabaqueño

Ezequiel «R» condujo a los agentes de la Fiscalía Especializada en Investigación de Homicidios al cementerio clandestino. Las víctimas trabajaban en la construcción del hotel Planet Hollywood.

(DRAMAS DE LA VIDA REAL)

BENITO JUÁREZ, QUINTANA ROO.- Carlos Alfredo «H» llegó a Isla Blanca en busca de trabajo y lo único que puede encontrar en la zona continental para sus 28 años es trabajar de obrero de la construcción en lo que será el hotel Planet Hollywood.

La mano de obra viene y va y de un día para otro Carlos Alfredo deja de ir a la obra. Los pocos ami­gos que hizo imaginan que halló un nuevo trabajo en tierra hasta que conocen a la familia de Carlos Alfredo. Los parientes preguntan a la salida de la obra si alguien lo co­noce, lo ha visto o sabe de él.

Los pocos que lo conocie­ron aseguran que dejó de venir a principios del mes de julio. La familia del obrero interpone el 3 de julio de este año una denuncia por desaparición.

En la fiscalía se dan cuenta que no es la primera desapari­ción que ocurre alrededor de la obra. A principios de año, pasado el Día de Reyes, Jesús Moisés «G» terminó su jornada laboral en los cimientos de Planet Hollywood y nadie más lo volvió a ver. Su fami­lia desesperada por el paradero del muchacho de apenas 22 años, interpone una denuncia el 9 de enero pasado.

Entre las denuncias más re­ciente por desaparición en Isla Blanca se localiza en los archi­vos de la Fiscalía la de Raúl «N», cuyo paradero se perdió en las arenosas inmediaciones del hotel Planet Hollywood el 4 de agosto pasado.

 

CUBRIERON HOYOS CON PALMERAS

Ezequiel «R» es originario de Tabasco, tiene 37 años, y ha sido detenido junto con su cómplice Manuel «V», de 32 años, por la Fiscalía Especializada en Investi­gación de Homicidios.

Se les interrogaba por la des­aparición de una persona en Is­la Blanca de nombre Juan Carlos «N», también obrero de la cons­trucción en Planet Holywood.

Es sábado por la mañana, del dia 21 de noviembre. Los dos in­diciados, tras horas de largos in­terrogatorios, acaban confesan­do su crimen y el lugar donde lo sepultaron a su víctima.

El comandante a cargo de la investigación no espera más y convoca a la Compañía Canina de la Guardia Nacional para que sus sabuesos escarben en la are­na de la paradisiaca playa.

A las 11 de horas y según los confesos criminales Ezequiel «R» y Manuel «V» están a unos metros del hotel Planet Holywood, sobre la carretera Punta Sam.

Los perros bajan de las camio­netas y husmean entre las ramas de plameras grandes, que se con­funden con la vegetación tropical y las pequeñas dunas.

Uno de los caninos comienza a gemir y rascar con sus patas la tierra blanda, se le unen los otros firulais, gendarmes y agentes de la fiscalía.

Al poco rato van saliendo cu­biertos de arena un cráneo hu­mano, una mandíbula, seis restos óseos, y adheridos a ellos frag­mentos de ropa, madera, alambre y calzado de tipo bota industrial.

Los peritos en criminalística se dan cuenta que podría haber restos de alrededor de ocho per­sonas muertas.

Probablemente, entre estos, de manera extraoficial, se cree que estén los del joven Juan Car­los «N».

Extraoficialmente se cree que el tabasqueño Ezequiel «R» y su cómplice Manuel «V» pertene­cían a una banda criminal cono­cida como los «Pelones», quienes ejecutaban a los que no se alinea­ban con la compra y de estupe­facientes y los enterraban en el cementerio clandestino cerca del Planet Hollywood.

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