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ALICIA RAMÍREZ

 Salió del Covid con más ganas de vivir y de darle estudios a sus hijas

“Como soy diabética pensé que tenía que ver con la insulina que no me había puesto, me la inyecté pero nada cambió”

CDMX.- Alicia Ramírez regresó junto a sus hijas, lista para vivir una nueva etapa, después de en­frentar al mortal Covid-19 inter­nada en un hospital.

Afirma que el pasado 14 de abril presentó dificultades para respirar después de ir al mercado a realizar sus compras cotidianas para la venta de sus quesadillas.

“Cada día que pasaba se escu­chaba más información del Co­ronavirus, crecían los casos de personas infectadas y muertos”.

“No podía dejar de vender los sopes y pambazos; es el único re­curso económico que entra a mi casa para mantener a mis dos ni­ñas”, así lo expresa Alicia, a pun­to del llanto.

Asegura que después de la en­fermedad no ha decaído, por el contrario salió muy animada de volver a vivir, de crear cosas.

Ahora piensa hasta de com­prar un terreno para dejar de rentar y darle estudios a sus hijas.

 

—¿Cuáles fueron tus primeros síntomas de Covid-19?

Era un martes, recuerdo bien, fui al tianguis que aún se ponía cerca de mi casa, caminando te haces como 20 minutos; ese día decidí ir a pie, iba a traer poco, ya no vendía tanto debido al confinamiento.

Llevaba cubrebocas, mascari­lla, no me acercaba a las perso­nas. Ese día al llegar a casa sentí que me faltaba la respiración, me sentía débil, y como soy diabéti­ca pensé que tenía que ver con la insulina que no me había puesto, me la inyecté pero nada cambió.

 

—¿Qué hicieron tus hijas?

Mis hijas son pequeñas de edad, aun así tomaron la decisión de lle­varme al hospital ‘Gea González’, que está en la alcaldía de Tlalpan.

Llegué al área de urgencias, donde de inmediato me atendie­ron, ya que presentaba una satu­ración de oxígeno del 87 por cien­to, todo esto a causa del Covid-19.

 

—¿Cómo fue la atención que re­cibiste en el hospital?

Debido a la falta de respiración me trasladaron de inmedia­to al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER); las enfermeras me subieron al piso cinco para ser atendida por un médico.

Me internaron con un tan­que de oxígeno, de inmediato me realizaron la prueba de Covid-19, después de un par de días, el resultado dio positivo.

 

—¿Qué te preocupó en ese momento?

Mis niñas, Rebeca y Abigail; ninguna de las dos tiene la mayoría de edad; muchos de mis familiares se fueron de mojados a Estados Unidos hace años, prácticamente solo nos tenemos a nosotras tres.

A mis hijas siempre las he educado para que sean inde­pendientes en la vida, para que no necesiten a nadie. Ellas hasta saben cambiar un tan­que de gas y poner el garrafón del agua.

 

—¿Cómo te enterabas de ellas?

Cuando me llevaban mis co­sas de aseo personal al hospi­tal, me mandaban cartitas, me decían: “nosotras estamos bien mamita; le pedimos a doña Jua­na que nos prestara dinero para nuestra comida, que después tú le pagabas”.

Mis hijas son muy maduras y fuertes, sabía que si algo me pa­saba ellas iban a salir adelante en la vida. Las amo, a las dos.

 

—¿Cuántos días estuviste en el hospital?

La cuarentena, las doctoras y enfermeras me atendieron muy bien. Inclusive, en mis días de menstruación me dieron las toa­llas sanitarias y papel de baño, porque a mis niñas se les había olvidado mandarlo.

 

—¿Qué experiencia te deja esta enfermedad?

Buscar un trabajo en donde ten­ga seguridad social, sobre todo por ellas, mis hijas.

Hoy tuve la suerte de ser aten­dida a causa del Coronavirus, pero el día de mañana pueden ser mis niñas las que necesiten del servicio médico.

Al contario de las demás per­sonas, salí muy animada, de vol­ver a vivir, de crear cosas, hasta de comprarme un terreno para dejar de rentar, darles estudio a mis hijas.

 

—¿Qué consejo les das a las personas que no creen en la pandemia?

Que dejen de ser ignorantes, que se informen; si no quieren escu­char las conferencias de Hugo López-Gatell que le pregunten a un médico sobre el virus; pero que dejen de decir que esto no existe, pues casi me llega la muerte.

Pero gracias a todos esos mé­dicos que el Presidente contrató para sobrevivir a la pandemia, hoy fui atendida de la mejor ma­nera y con los medicamentos su­ficientes.

 

—¿Crees en lo que dice el Pre­sidente y el epidemiólogo sobre el Covid-19?

Por supuesto que sí. Cuando las personas me dicen que están contra de nuestro Presidente, yo le digo ¿El PRI o PAN ya tendrían solucionada la pandemia?, obvio que no.