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¿Sabías que ya existía la cura contra el cáncer? La FDA le negó el registro

De ahí hasta nuestros días, los únicos tratamientos reconocidos por la ciencia médica son la radioterapia y quimioterapia.

El cáncer es una de las afecciones más severas que atacan al ser humano, pues para decirlo coloquialmente, es un padecimiento que se esconde dentro del sistema inmunológico y anula las defensas.

En los últimos diez años el campo de la inmunología ha registrado un avance con la creación de inhibidores de punto de control, medicamentos que ‘despiertan’ al sistema inmunológico.

De acuerdo a la doctora Madiha Derouazi, fundadora de AMAL Therapeutics (hoy propiedad de la compañía farmacéutica Boehringer Ingelheim), ya existía hace unos años la cura contra el cáncer y era conocida como las ‘toxinas de Coley’, quien en 1891 notó que cuando el paciente con cáncer era atacado por una infección bacteriana el tumor reducía su tamaño.

El medicamento, un cóctel de bacterias, obtuvo, a decir de Derouazi, “resultados impresionantes”.

William Coley fue un médico egresado de la Universidad de Harvard.

En 1890, atendió a una joven de 17 años que presentaba un tipo de cáncer en la mano. Después de proceder a su amputación, Coley descubrió con horror que el cáncer estaba ya disperso por todo el cuerpo de la chica, lo que la llevó a la muerte. Horrorizado por esa experiencia, estudió más profundamente el fenómeno de la enfermedad, lo que le permitió conocer el caso de un paciente que se libró de un cáncer luego de padecer una fuerte infección.

Así Coley ideó el diseño y desarrollo de un cóctel de bacterias que empezó a suministrar a enfermos de distintos tipos de cáncer. En la mayoría de los casos, logrando su cura. El médico veía que cuando la infección generaba fiebres más altas, era más rápida la remisión oncológica.

Las toxinas de Coley estuvieron a la venta hasta 1950, cuando tras la muerte de Coley, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) se negó a reconocer la toxina de Coley como una sustancia probada, al considerarla un tratamiento nuevo que apenas iba a probarse en seres humanos.

Luego de esto, la dependencia estadounidense creó medidas estrictas que impidieron el registro de la creación de Coley.

De ahí hasta nuestros días, los únicos tratamientos reconocidos por la ciencia médica son la radioterapia y quimioterapia.