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Opinión

¿Sabíamos cómo enfrentar el primer semestre de clases?

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MIRIAN C. MARTÍNEZ LÓPEZ- MIRIAM MARTÍNEZ - Miriam Carolina Martínez Lópe -

El Docente es ante todo un ser humano, que trasciende a través de su yo espiritual y sus compromisos con el otro. Así que la práctica docente debe verse como una actividad humana y humanizante.

El docente debe ser entendido desde sus cualidades desarrolladas en su entorno y las dificultades propias de su proceso de formación. De tal forma que las dimensiones desde donde el profesor ejerce su práctica estarán relacionadas con su origen personal, cognitivo, psicológico, curricular, didáctico, sociopolítico y de valores.

Así un docente bien estructurado, es capaz de reconocer de sus alumnos como aprenden, que los motiva a aprender, es capaz de organizarlos y evaluarlos haciendo una intervención didáctica pertinente. Un docente asume su compromiso con la escuela y la comunidad sin olvidar su educación continua.

Volver a las aulas llevó a reencontrarnos con otro ser humano, el alumno, quien trajo a las aulas su nivel de desarrollo cognitivo, personal, social, su madurez emocional, las experiencias académicas previas donde seguramente se sintió cómodo, sus vivencias durante el confinamiento, sus motivaciones y valores. Este ser especial, el alumno, espera que el nuevo docente responda a sus necesidades y le ayude a encontrar su esperanza a la vida.

El aula se convierte en el espacio para esa construcción de saberes, es el sitio del intercambio de principios teóricos y arguméntales que contribuyen en el desarrollo de la personalidad y el desarrollo de la comunidad. El docente es el eje rector para el desarrollo del liderazgo estudiantil (sino lo creen: pregúntenle al presidente AMLO quién ayudó a la formación de su liderazgo desde un aula de clases). Este espacio fue trascendente durante el semestre pasado, ahí ocurrieron momentos de alegría y satisfacción, ahí encontramos jóvenes a punto de sucumbir a sus angustias, ahí estuvieron los docentes dando contención. La salud mental del docente ayudará a que recuperemos rápidamente nuestro desarrollo comunitario. Algunos sabiéndose superados por la nueva realidad en las aulas se han retirado para siempre, de nuestros espacios educativos.

Necesitamos que el docente este claro en su papel social en este momento histórico, de nosotros depende la salud y el desarrollo de nuestro país a través de una relación docentealumno-Institucióneducativa sana para alcanzar un mejor futuro.

Todos los créditos para el Dr.Marco Antonio Pañuela Olaya.

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