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Director Miguel Cantón Zetina

¿Sabes cada cuánto tiempo cambiar los limpiaparabrisas de tu auto?

El 90 por ciento de las decisiones tomadas por el conductor se dan dependiendo del factor de visibilidad que tenga.

En un lugar tan caluroso como el nuestro, durante una muy larga temporada los limpiaparabrisas de nuestro automóvil permanecen mucho tiempo sin usar. Desde mediados de enero hasta las primeras semanas de septiembre, son un instrumento casi ornamental del coche.

Pero iniciando la temporada de huracanes en el golfo de México, la cosa cambia. Ahí es cuando las lluvias vespertinas nos obligan a cambiar de hábitos. Y no sólo en cuestión del coche.

Es bien sabido que los tabasqueños, apenas llueve, solemos sacar nuestras chamarras con olor a alcanfor, botas hasta las rodillas y si nos apuran, hasta guantes. Y qué le vamos a hacer, es nuestra naturaleza. Somos gente de clima cálido, y obvio, una llovizna nos hace sentirnos como si estuviéramos en el país más gélido del mundo.

Pero volvamos a los limpiadores del parabrisas.

Es normal que por su poco uso durante el mayor tiempo del año, los hules tiendan a agrietarse debido a la acción del sol. Es debido a eso que cobra relevancia tenerlos en buen estado cuando llegan la temporada de lluvias.

La mayoría de los fabricantes de automóviles recomiendan hacer el cambio cada 3 meses, sin embargo, por lo que hemos platicado arriba, eso aquí no aplica.

El desgaste que tienen no es por uso, sino lo contrario, por el poco uso que se les da.

Pero son muy importantes, ya que el 90 por ciento de las decisiones tomadas por el conductor se dan dependiendo del factor de visibilidad que se tenga. Y con unos limpiadores en mal estado estamos arriesgando mucho, hasta nuestra vida.

El deterioro en épocas soleadas se presenta por que el hule que entra en superficie con el cristal suele tostarse, agrietarse en época soleada, y a gastarse en temporada de lluvias. Este desgaste prematuro se da en gran medida por entrar en contacto con sustancias químicas emanadas de la contaminación ambiental, que aunque no las vemos, sí están en nuestro parabrisas. Con esto, los limpiadores pierden su flexibilidad, se curvan, ocasionando que una parte de ellos deje de estar en contacto con el vidrio y por ende, inutilizar su acción.

El exceso de trabajo también los daña, pues con el desgaste pierden el borde o ceja que es clave en su papel de limpieza.

El consejo de los expertos para los climas calurosos con una estacionalidad muy marcada es cambiarlos cada seis meses, contando el primer cambio a partir de que empiece la estación de otoño, para garantizar que la acción del limpiador esté perfecta durante la temporada de lluvias que suele extenderse de septiembre a enero, si bien nos va.