Síguenos

¿Qué estás buscando?

México

Quintana Roo se encuentra en semáforo amarillo, sin embargo en Tulum no ceden las fiestas

En la entidad ya suman 2 mil 071 muertes y 16 mil 265 casos positivos por covid-19. Sin embargo en el punto paradisiaco es como si no existiera el virus.

“Es como si el Covid no existiera en Tulum”, dice Gerardo Ávila, un empresario hotelero y restaurantero que lleva 15 años trabajando en este municipio de la zona norte de Quintana Roo.

“No hay que ser un gran investigador, ni detective, para ver que las fiestas son a diario -añade enojado-. Solo hay que entrar a Instagram, o darse un paseo rápido por los clubes de playa, para ver que aquí todo el mundo hace fiestas como si la pandemia jamás hubiera existido”.

Sin embargo, aunque los flyers digitales con invitaciones a más fiestas continúan corriendo por grupos de Whatsapp, las cifras de la Secretaría de Salud federal muestran lo que ya medio mundo sabe: que el virus no entiende de oasis ni de paraísos, y que es implacable allá por donde pasa.

LAS FIESTAS NO CEDEN PESE AL COVID

Es la noche del 5 de enero. Noche de Reyes. El DJ da rienda suelta a la pista y de inmediato la banda se prende. Los celulares y las botellas de Chandón se alzan al cielo y un mar de bengalas acompaña a los gritos y chiflidos que inundan el local, un conocido establecimiento de la zona hotelera Tulum con club de playa en el Caribe mexicano.

Se supone que es una cena en un restaurante con aforo limitado y horario de cierre a la una de la noche, que es lo que permite el semáforo epidemiológico de Quintana Roo en su fase amarilla. Pero las imágenes del evento que corren por las redes sociales, especialmente en Instagram, dan cuenta de que la cena en realidad es una rave; una fiesta con música electrónica que se extiende hasta altas horas de la madrugada, donde, según se aprecia en las imágenes, nadie lleva cubrebocas ni guarda sana distancia.

Ese mismo 5 de enero, también en Tulum, lo mismo: en un club de playa ubicado en el kilómetro 10 de la carretera Cancún-Tulum, los turistas graban con sus celulares otra fiesta diurna en la que hay música electrónica y champaneras bajo las palmeras, pero ni rastro de los cubrebocas.

Y al día siguiente, el 6 de enero, usuarios de Instagram subieron a sus stories videos de fiestas ilegales en mitad de la jungla -las conocidas como Jungle Parties o Secret Location– que se alargaron por arriba de las siete de la mañana.

 

¡DE ESTAR EN SEMAFORO AMARILLO AL NARANJA!

El 7 de enero, apenas un par de días después de las escenas de raves y fiestas arriba descritas, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, se puso delante de las cámaras de televisión para lanzar una advertencia a los ciudadanos de su entidad, donde suman 2 mil 071 muertes por el virus y 16 mil 265 casos positivos.

De seguir así el ritmo de contagios -planteó el mandatario, que lucía un cubrebocas N95-, destinos turísticos de la importancia de Tulum, Playa del Carmen, Cozumel, Cancún, o Isla Mujeres, pueden pasar en los próximos días del semáforo amarillo al naranja.

 

EMPRESARIOS PERMITEN FIESTAS SIN IMPORTAR LAS MULTAS 

Por su parte, Rodrigo Díaz Robledo, director general del SAT de Quintana Roo, asegura en entrevista que entiende la frustración que generan las imágenes de fiestas, a pesar de que los lineamientos del semáforo epidemiológico amarillo solo permite la apertura de locales con licencia de restaurante, y prohibe claramente los eventos masivos y la apertura de bares y centros nocturnos.

Precisamente, para hacer respetar los lineamientos del semáforo, el funcionario del SAT estatal explica que desde el 1 de noviembre, con la festividad del Día de Muertos, comenzaron a realizar brigadas para “inhibir los festejos y las celebraciones”, en coordinación con la Cofepris, Protección Civil, Seguridad Pública, y con personal de autoridades municipales.

“Sin embargo, pareciera que el esfuerzo es insuficiente”, admite el director del SAT, que da una explicación al respecto: muchos restaurantes y clubes de playa están disfrazando las fiestas bajo la apariencia de comidas o cenas para las que sí tienen licencia y el permiso del semáforo.

“Hecha la ley, hecha la trampa -resume Diaz-. “Y por eso hay gente que está abusando. Que utilizan ese permiso de restaurante para abrir (como discoteca) hasta altas horas de la madrugada”.

Para inhibir esos abusos, el SAT lleva impuestas a la fecha multas por casi 5 millones de pesos a establecimientos. Pero ni así parece suficiente.

 

Te puede interesar

Advertisement