Conecta con nosotros
10 vistas -

Opinión

¿Quién es el responsable de los valores sociales?

Publicada

en

MIRIAN C. MARTÍNEZ LÓPEZ- MIRIAM MARTÍNEZ - Miriam Carolina Martínez Lópe -

La familia tiene un papel fundamental en la autoestima y autoconcepto de los jóvenes adultos, ref lejándose en su comportamiento social, la forma como se relacione con su familia será directamente proporcional a su conducta, a la forma de resolver problemas y a la manera de expresar sus emociones.

Por tanto, los padres son los responsables de apoyar el desarrollo desde la niñez hasta la primera juventud, entre más sensibles y consistentes sean los padres en el manejo de buenas prácticas parentales, mejor será el comportamiento, la autoestima y bienestar que ellos reflejen en su vida cotidiana. Por el contrario, si las prácticas parentales son negativas, coercitivas, con maltrato físico y verbal, traerá alteraciones en el desarrollo psicoemocional, generando fracaso escolar, desajuste emocional, uso de sustancias prohibidas como el alcohol y drogas, así como desviaciones en la conducta y la violencia.

Los maestros también jugamos un papel fundamental en el desarrollo de la autoestima y autoconcepto de los jóvenes, nuestra práctica educativa puede ser considerada como de riesgo o protección de estos seres humanos, puestos en nuestras manos durante 7 horas diarias de sus mejores horas del día. Por ello debe ser indispensable conocer las prácticas parentales.

Debemos también adquirir técnicas que nos permitan incentivar su autoestima y su autoconcepto. Retroalimentar a través de una respuesta verbal, escrita o gestual, al estudiante por parte del profesor es importante, lograr engarzar en el momento adecuado la retroalimentación positiva, para que no la perciba como negativa es fundamental, esto último podría desalentarlo y provocar la baja, así como el fomento de actitudes agresivas y destructivas.

El estudiante debe saber, que está haciendo bien, e igualmente, lo que esté haciendo de manera imprecisa o incorrecta, ambas acciones deben decirse en el momento preciso, recordar que en un grupo hay jóvenes que solo necesitan un leve empujón para preservar su autoestima, y otros, necesitan manejarse con suma delicadeza. Las tutorías ayudan a que en reuniones de 5 a 10 minutos podamos ir viendo su avance, no olvidar, que esas reuniones deben ser para atender un solo aspecto particular, y trabajarlo a profundidad, a través de guías desarrolladas por el docente y adaptadas a cada estudiante. El profesor debe cuidar su lenguaje corporal y devolver la confianza a los estudiantes, darles palabras de animo que salgan del corazón y enseñarles a que es bueno decirlo de parte de ellos a sus compañeros. Así entre todos lograremos mejores profesionales y seres humanos.

Lograr la paz y la felicidad es tarea de todos, familia, escuela y la sociedad en su conjunto, a través de prácticas positivas, que, fortalezcan los valores morales, costumbres e interpretación de nuestros niños y jóvenes y así alcanzar el bienestar y una excelente inserción social, finalmente lo que salga de la familia y la escuela, repercutirá en la sociedad.

EDICIÓN IMPRESA

Tendencia