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El narcotico se encontraba al interior de los tableros.

Nuevo León

Querían pasar droga en tableros de ajedrez

Incautan producto con valor de un millón 600 mil pesos. La transportaban en un autobús. Su destino, la ciudad texana de Mc Allen.

MONTERREY, NUEVO LEÓN.– El maletero de la unidad colocó los equipajes en el carrito de acero. Primero había colocado los cajones de madera, se sorprendió de que al levantarlos pesaran mucho, eran juguetes hechos de madera: tortilleros y juegos de ajedrez.

Él jamás había jugado ese juego, aunque conocía el tablero de escaques blancos y negros porque en su pueblo las fichas de amas le habían restado aburrimiento a las tardes.

Sobre el embalaje de madera puso varias maletas con rueditas y hasta un viejo beliz, de esos que le había visto a sus abuelos.

Empujó el carrito por el andén hasta topar con la unidad. Saludó al chofer, pero este no le devolvió el cumplido porque traía el tapabocas.  Levantó la tapa donde colocó los equipajes, puso al fondo los que había colocado en la cúspide del carrito y dejó al frente las cajas de polines con los tortilleros y juegos de ajedrez hechos labrados en madera. Cerró el compartimiento y se alejó empujando su carrito de metal. El autobús encendió los motores. Su hora de salida estaba cerca. Los pasajeros con destino Monterrey-Reynosa no tardarían en abordar. Les esperaban 140 kilómetros de viaje hasta alcanzar la frontera en un solo día. Era jueves 12 de febrero.

NO PASARON TERCER RETÉN

El autobús ya había pasado las primeras dos casetas de vigilancia sin ningún contratiempo. El chofer puso las luces estacionarias para esperar su turno en la última garita —en las inmediaciones del municipio de General Bravo—, esperando cruzar de nuevo sin contratiempos para enfilarse a su destino final.

Cuando le tocó el paso, un elemento de la Guardia Nacional, que llevaba enfundada sus manos en unos guantes negros, le hizo la seña de que se apeara. Al abrir la puerta, el agente saludó al conductor y le pidió sus documentos. El profesional del volante mostró su licencia en regla. «Voy a echar una revisadita a los pasajeros», anunció.

El agente caminó por el pasillo, mirando a los viajeros, que a su vez preferían jalar las cortinillas para ver afuera las jardineras pelonas y llenas de basura. El guardia regresó sus pasos a la entrada y pidió al chofer le mostrara el portaequipaje.

El chofer no protestó, pero descendió de la unidad con todo el peso de su humanidad a cuestas. El de la Guardia Nacional reclinó su cuerpo y comenzó a husmear como un sabueso el interior oscuro, lleno de maletas.

«¿Qué llevas ahí», señaló el oficial a las cajas donde iban los tortilleros y ajedrez de madera. El conductor encogió los hombros y dijo no saber nada de los equipajes. Jaló los bultos y los llevó a la batea de una patrulla. Pidió al chofer que lo acompañara.

ELIGEN ESCONDITES MÁS INSÓLITOS

Mientras sacaba de sus bolsas un desarmador reluciente contó al chofer que estaban muy buzos porque en todo el país habían detectado escondites muy ingeniosos para pasar droga. «¿A poco?», saltó sorprendido el conductor.

«En Puebla, el 8 de febrero mis compañeros descubrieron cuatro paquetes de mariguana en un muñeco de peluche.»

Los guantes negros del oficial empujan el desarmador y destraban el embalaje de madera. Luego sujetan una caja de ajedrez y abre sus dos hojas; dentro viene, embolada, una sustancia viscosa.

«¿Qué es?», pregunta intrigado el conductor del autobús.

El guardia federal abre otra caja, y luego los tortilleros de madera, que contienen dobles fondos: todos esconden bolsas con un contenido extraño.

«Es metanfetamina en proceso. Aquí debe haber unos seis kilos. ¿Sabes cuánto llevabas bajo el maletero? Un millón 600 mil pesos, más o menos».

El oficial informó al conductor que pidiera otra unidad para los pasajeros, porque la suya quedaría asegurada.

Tabasco HOY

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