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Vivir Bien

¿Qué es la ozonoterapia?

Su uso contra las enfermedades es un tema controversial. Mientras que muchos le atribuyen beneficios, otros advierten riesgos potenciales.

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La ozonoterapia, también llamada «terapia de ozono», es una práctica de la medicina alternativa que consiste en la administración de gas ozono para el tratamiento de varias enfermedades. Este gas incoloro está formado por tres átomos de oxígeno (O3) y se considera el oxidante natural más fuerte.

En su forma natural está presente en la atmósfera superior para proteger a la Tierra frente a la radiación ultravioleta (UV). No obstante, también hay una presentación médica que se compone del 1 al 5 % de ozono y del 95 al 99 % de oxígeno. Esta última se emplea para estimular el sistema inmunitario y combatir algunas afecciones.

Hay quienes se preguntan cómo un gas que está en la atmósfera terrestre puede utilizarse con fines medicinales. Pues bien, en la ozonoterapia se aplica un gas ozono que se produce a partir de fuentes de oxígeno de grado médico. Este, en particular, actúa mediante la modulación del sistema inmunitario y el control de la inflamación.

Tal y como lo expone una revisión divulgada en Journal of Natural Science, Biology and Medicine, podría ser útil en el tratamiento de enfermedades como artritis, enfermedades virales, como el VIH, patologías cardíacas, degeneración macular, infecciones orales y cáncer.

Aun así, hay controversia sobre su uso como agente terapéutico, ya que se han observado efectos nocivos. De hecho, desde 2019, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) informó que el ozono es tóxico y sus aplicaciones médicas no están comprobadas. Por lo tanto, no puede ser empleado por los profesionales de la salud.

POSIBLES EFECTOS SECUNDARIOS

El uso de ozonoterapia resulta controversial debido a los informes sobre sus efectos perjudiciales. De hecho, su uso no está aprobado en países como Estados Unidos. La FDA informó que el ozono es un gas tóxico que no tiene beneficios comprobados como medicina preventiva o de apoyo.

Aunque algunos estudios hablan de sus posibles beneficios, es necesario indagar sobre su seguridad como agente terapéutico en humanos. Así las cosas, se asocia con los siguientes efectos secundarios como embolia gaseosa, infecciones de transmisión sanguínea, pérdida del campo visual bilateral, hinchazón de los vasos sanguíneos, mayor riesgo de accidente cerebrovascular y problemas cardíacos, ardor, tos, dolores de cabeza y náuseas (cuando se inhala).

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