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El Partido del Trabajo (PT), ha lanzado “spots” ridículos. En uno, aparece una enfermera, quizá doctora, en una tienda de abarrotes intentando pagar mercancía sólo aplaudiendo; la dependienta insiste en la cantidad a pagar y la primera repite el aplauso, luego, una voz “en “off” advierte: “de aplausos no se come”.

Ello en alusión a las ocasiones en que el gobierno pedía un aplauso para los trabajadores de la salud por su notable desempeño durante la pandemia de Covid 19. Esto NO pretendía servir como compensación de sus sueldos, era un reconocimiento; por supuesto deben recibir una competitiva retribución; sin embargo, de ahí a inferir que sus sueldos son insuficientes para pagar 175 pesos, hay una gran diferencia.

Intentan “sembrar” la idea de que el personal médico del sector público tiene que vivir de gratis, que su valioso trabajo no le permite acudir a una tienda con dinero suficiente para adquirir productos por menos de 200 pesos lo cual, sin aceptar que sus percepciones son elevadas, es una gran mentira. Sería más útil y HONESTO, que el PT proponga en el Congreso una ley para reducir en 60 por ciento el salario y prestaciones de senadores y diputados o de su financiamiento público y entonces sí, esos recursos vayan directo a incrementar las percepciones del personal médico.

INCONGRUENCIA

Otro “spot” muestra a una mujer embarazada practicándose un ultrasonido acompañada de su esposo, al preguntar la primera a la doctora ¿qué va a ser? (hombre o mujer), esta última responde con burla; “pues pobre, igual que ustedes”.

Pésimo mensaje, pues la pareja se encuentra en un HOSPITAL PRIVADO, basta el lugar y equipo utilizado, es decir, no serían pobres entonces, ahora bien, si es una clínica del IMSS u otra pública, significa que ella o él tiene seguridad social y por lo tanto empleo formal que les genera un ingreso que, si no los hace ricos, tampoco condena a la pobreza al hijo.

Si esa es la visión del PT de los trabajadores de la salud, ese gremio debería exigir una disculpa pública dado que primero los muestra como abnegados profesionales mal pagados y luego, como burlones o burlonas doctoras que, como la del spot, discrimina y descalifica a un matrimonio por su condición económica.

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