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Director Miguel Cantón Zetina
Enfatiza que no se excluirá a ningún paciente que esté sujeto a recibir cuidados críticos por su edad.

Proponen no considerar edad para priorizar atención a pacientes de Covid-19

El Consejo de Salubridad General publicó una guía donde señala que la edad, discapacidad y orden de llegada al hospital no serán factores para priorizar atención crítica.

El Consejo de Salubridad General publicó la Guía Bioética para Asignación de Recursos Limitados de Medicina Crítica en Situación de Emergencia, cuyo objetivo es orientar la toma de decisiones de triaje cuando en una emergencia de salud pública no se puedan satisfacer los recursos de medicina crítica.

Dicha Guía entrará en operación solo si la capacidad de cuidados críticos en un determinado hospital está sobrepasada, o se encuentra cerca de estarlo, y no sea posible referir a otros hospitales a pacientes que necesiten cuidados críticos.

Será el personal hospitalario miembro de comités de bioética el que haga uso de la Guía y apoyen al personal a su cargo en su adecuada implementación.

De acuerdo con los criterios de la Guía Bioética, “las y los pacientes que tienen mayor probabilidad de sobrevivir con la ayuda de la medicina crítica son priorizados sobre los pacientes que tienen menor probabilidad de sobrevivir”, sin que esto signifique que si un paciente no recibe recursos de medicina crítica se le esté negando el tratamiento hospitalario.

El Consejo de Salubridad General enfatiza en que no se excluirá a ningún paciente que esté sujeto a recibir cuidados críticos por su edad cronológica o por tener alguna discapacidad.

Es un error que ha de evitarse a toda costa asumir que tener cierta edad o cualquier discapacidad es sinónimo de tener una calidad de vida inferior, un pronóstico desfavorable, o mala salud”, precisa la Guía.

Añade que el ‘orden de llegada’ y el ‘valor social percibido de la persona’ tampoco serán priorizados.

En cuanto a la creación de equipos de triaje, sus miembros deberán ser nombrados conjuntamente por el director de la unidad de cuidados críticos y el director de la institución hospitalaria.

Incluirán un primer responsable, un segundo responsable y un administrador, todos con amplia experiencia en el cuidado de pacientes críticamente enfermos. Podrán trabajar de manera remota a fin de evitar el riesgo de infección.

Su comunicación con los familiares del paciente estará garantizada bajo los criterios de transparencia, objetividad y comprensión sobre lo extraordinario de la situación.

Con información de López-Dóriga Digital