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Programas Federales, con falla

Los programas sociales implementados por el Gobierno Federal constituyen un enorme alivio para millones de sus beneficiarios en el país; entendemos que es un esfuerzo financiero- administrativo que merece reconocerse en virtud de la mejoría real que significa para adultos mayores, madres o padres de hijos con discapacidad o bien, para jóvenes que se capacitan para obtener más o mejores oportunidades de empleo.

Sin embargo, cuando no todos los funcionarios federales, comparten ni entienden que es lo peor, la “mística” de justicia social que mueve esos programas, puede crearse, injustamente en gran parte de los casos, una imagen de que no funcionan o más grave aún, que hay malos manejos e irregularidades en su aplicación, comenzando por un deficiente empadronamiento de los beneficiarios potenciales.

Sería el caso de Tabasco donde, le consta al columnista, hay personas que, en el mejor de los casos han sido empadronados pero NO reciben el apoyo, mientras que en el peor ni siquiera han sido visitados por los servidores de la nación a pesar de contar con suficientes, sobrados diríamos, recursos financieros y humanos para realizar de manera tanto suficiente como eficiente esa tarea.

Tambien comprobamos de manera directa y por diversos testimoniales, que los censos para ayudar a quienes sufrieron inundación en muchos casos se entregaron recursos económicos (los multicitados vales para reparación de casas afectadas), en sitios donde la anegación no llegó ni a las banquetas.

Urge o es preciso hacer una revisión de los casos específicos en que se visitaron hogares donde había menores con discapacidad y a un año o más de distancia, NO se ha recibido el apoyo, que se realicen nuevos empadronamientos pues aún se cuentan familias que NO han sido visitadas.

No debe olvidarse que el compromiso es ineludible para todo funcionario de la Secretaría de Bienestar (federal) en los estados y es acudir casa por casa eliminando intermediarios, comenzando por mucho delegado municipal abusivo que se arroga facultades de apuntar a los ciudadanos con promesas electoreras, por ejemplo, al programa de personas con discapacidad. Sería absurdo llegar a dañar la imagen de AMLO en su propio estado por ello.

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