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Tabasco

“Primero el paciente, después la familia”

El primer cirujano oncólogo de Tabasco, comparte con Grupo Cantón su amor y pasión hacia la cirugía, y los momentos que lo han marcado.

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“Es una ruindad el rechazo que los médicos manifiestan hacia las plazas que se les están ofreciendo en las comunidades y zonas rurales, porque primero están los pacientes y luego la familia”, dijo el médico especialista en oncología, Juvenal Bastar Mérito.

En entrevista con Grupo Cantón, el primer cirujano oncólogo de la entidad, señaló que apoya la iniciativa que está promoviendo el Presidente Andrés Manuel López Obrador, al señalar que traerá médicos cubanos al país para que se atiendan las necesidades de los pacientes, que es el ser atendidos de manera correcta.

Rechaza la idea con la que se van formando las nuevas generaciones de médicos, el estar cómodos frente a un consultorio, y pasar a segundo plano la integridad del paciente, así como sus atenciones.

¿Cuál es el mérito de ser oncólogo? “Es tener amor a la profesión de servir, porque el que no vive para servir, no sirve para vivir”.

-¿A qué tipos de pacientes atiende un oncólogo? “Depende, yo soy cirujano oncólogo, tengo que atender donde esté el tumor, en el cráneo, en la cara, en el cuello, en el tórax, en el abdomen; tengo que ir por él y dejar vivo al paciente”.

-¿Por qué tenerle amor a esta profesión? “Mi pasión fue la cirugía toda la vida, y la única cirugía completa es la oncológica; porque los que se llaman cirujanos generales sólo son cirujanos de abdomen. No saben entrar al tórax, al cráneo, a la cara, al cuello. Me apasioné más cuando estaba yo tratando una enfermedad que es cien por ciento curable, cuando se le trata a tiempo al paciente”.

-¿Qué tan difícil es esta profesión? “Muy difícil, fueron cinco años en la especialidad, que estuve internado en el Hospital 20 de Noviembre (CDMX). Es una de las carreras quirúrgicas más largas, como la de neurocirugía”.

-¿Cuál ha sido la experiencia que más lo ha impactado? “Yo no puedo ver un niño enfermo, y me toca, en el tercer año de especialidad, enuclearle el ojo a una niña de dos años que tenía un retinoblastoma”.

“Para mí fue muy deprimente, y estuve siguiéndole su caso, hasta que terminó en quinto año, y allá le tocó a otro compañero quitarle el otro ojo. La niña quedó con sus dos cuencas sin ojos. Una niña rubia, preciosa, inteligente; y eso me marcó como oncólogo”.

“Luego me toca aquí en Tabasco hacer lo mismo en una paciente, cuando inauguramos el Hospital del Niño, que hoy se llama Rodolfo Nieto Padrón”.

¿Por qué traer a médicos cubanos? “Para mí la medicina cubana está muy por encima de nuestra medicina nacional, porque incluso (en México) bajaron los años de medicina a cuatro. Y en la medicina hay que estudiar mucho para atender y entender las necesidades de un paciente. Esos señores están acostumbrados a servir.

-¿Por qué cree que los especialistas mexicanos no quieren ir a las comunidades apartadas? “Me da la impresión de que son médicos mercantilistas, que venden la medicina; son médicos por querer ser ricos, son de los que no se van a ir a exponer a una comunidad”.

“Yo aplaudo el plan de nuestro Presidente, porque hay que cubrir las comunidades que no tienen quien los auxilie; es una ruindad de los médicos que no quieran ir a las comunidades”.

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