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Las mujeres jornaleras están expuestas a los plaguicidas y otros químicos que se utilizan en el cultivo del plátano.

Tabasco

¿Por qué hay plátanos todo el año?, o cómo las jornaleras trabajan con lluvias y pandemia doble amenaza: Plaguicidas y Covid-19

Segunda parte del reportaje ganador del premio Walter Reuter publicado por Alondra Reséndiz Ascencio en el portal Corriente Alterna.

ALONDRA RESÉNDIZ
ASCENCIO / BECARIA
REPORTAJE PUBLICADO EL 21
DE DICIEMBRE DE 2020 POR EL
PORTAL CORRIENTE ALTERNA

-SEGUNDA PARTE-

Las jornaleras se exponen a plaguicidas y, ahora, al coronavirus también. Tabasco es la décima entidad del país con más casos de COVID -19: acumula 35 mil 994 contagios y tres mil 27 defunciones al 18 de noviembre. Tiene un índice de mortalidad de 117 defunciones por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con el tablero de datos de Conacyt. Si Tabasco fuera un país, sería el tercer país en el mundo con el más alto índice de mortalidad, sólo detrás de Bélgica y San Marino.

Las trabajadoras agrícolas están en contacto con vinagre, cloro y otros líquidos vertidos en la pileta donde lavan la fruta. Aunque su trabajo está constantemente expuesto a riesgos sanitarios, carecen de atención médica. No reciben apoyos en casos de accidentes o fallecimiento. De los casi tres millones de personas trabajadoras eventuales del campo en México, solo 7.5% está registrado en el IMSS, como lo indica el Primer Informe de la Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas. “El problema no solo es que los patrones se niegan a asegurar a las jornaleras que contratan, sino que, además, ni la Secretaría del Trabajo, ni el IMSS han hecho campaña para que todos los jornaleros tengan los documentos que requiere el IMSS para su afiliación”, expone el informe.

—Te salen ronchas o se te pela la piel y pensamos “es normal, es por el agua”. Pero yo siento que, a largo plazo, sí te afecta porque, a cada nada, salen químicos para el plátano y no faltan los ranchos que quieren probar y cambian de químicos. Obvio que, en algún momento, nos tiene que afectar —dice “Laura”.

Los plaguicidas químicos se utilizan en la agroindustria para evitar plagas y enfermedades. Mediante la fumigación se aplican agroquímicos insecticidas como fentrol y diazinón; herbicidas como paraquat, faena y uniquat; formol para evitar el moko del plátano —una bacteria que enferma las hojas del banano—, y fertilizantes inorgánicos como sal urea y triple 17. Además, se hacen fumigaciones aéreas con resinal y manzate. El paraquat es un herbicida que está prohibido en 38 países, de acuerdo con el estudio “Perspectivas de las importaciones y las exportaciones de plaguicidas en México”, publicado por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático en junio de 2020. Pero en México, según el mismo documento, representó el 61.6% del total de las importaciones de plaguicidas de 2019.

“El glifosato ha estado en la agenda y ha sido muy mediático, pero los agricultores y agricultoras se exponen a muchísimos plaguicidas que también tienen capacidad tóxica y debemos ir limitando su uso”, comenta en entrevista la doctora Julia Blanco, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública.

Blanco documentó los efectos de la exposición a plaguicidas agroquímicos en floricultoras del Estado de México y determinó que las mujeres embarazadas expuestas a plaguicidas tienen alteraciones en las hormonas de la glándula tiroides, importantes en el neurodesarrollo de los bebés. Un déficit de éstas puede provocar trastornos del desarrollo intelectual durante los primeros años de vida o malformaciones congénitas. Investigadores de distintas universidades del país publicaron en la revista Environment International que las personas que habitan en zonas rociadas con plaguicidas tienen un mayor riesgo de desarrollar tumores del sistema nervioso, leucemia o cáncer de huesos.

Por lo regular, las jornaleras agrícolas no aplican de forma directa los plaguicidas. Sin embargo, la doctora Blanco expuso en su investigación que las personas que no tienen exposición directa a los plaguicidas también están en riesgo, porque las sustancias tóxicas pueden adherirse a la ropa y a las herramientas de trabajo y trasladarse a las casas. Lavar a mano las prendas que se usaron para trabajar se considera otro tipo de exposición. Pero las normas para proteger a las personas jornaleras consideran únicamente a quienes trabajan en contacto directo con los plaguicidas.

Corriente Alterna buscó la postura de algún portavoz de la Unión Agrícola Regional de la Sierra del Estado de Tabasco-Productores de Plátano sobre la falta de atención médica para las jornaleras y la ausencia de normas de prevención de riesgos de trabajo, pero no aceptaron una entrevista en el transcurso de esta investigación ni concretaron llamadas telefónicas.

LA DOBLE JORNADA

—Una tiene que venir a ver la casa: los trastes, qué vamos a llevar el otro día, hacer tarea con las hijas. Somos las que temprano nos levantamos y tarde nos acostamos —cuenta “Laura” —. Y no puedes estar cansada.

Son otras mujeres, ya sean las mamás, hermanas, cuñadas, tías o amigas, quienes proporcionan cuidados a sus hijos e hijas mientras las jornaleras están en las plataneras.

La producción continúa, las mujeres seguirán selectando banano bajo los criterios de consumidores internacionales: si la fruta tiene un acabado plástico, sin manchas, sin cortes, mejor. Hay banano para todo el año, con o sin lluvias torrenciales, con o sin pandemia. Las jornaleras no se detienen.

Reportaje publicado con la autorización de la autora.

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