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Por andar de galanes terminan apuñalados

Dos hombres piropean a una novia, y el enardecido novio los encara. Cinco familiares resultan heridos.

TLAPACOYAN, Veracruz.— Si en vez de haber ido a visitar a su cuate Ernesto, que vivía en la cabecera municipal de Tlapacoyan, hubiera jalado pa’ la milpa que tenía en la comunidad de Eytépequez, Jesús «M» no habría visto aquella pareja joven avanzar por la avenida Xalapa.

Si hubiera pasado como Dios manda a la sala de la casa de Ernesto «M», después de haberlo saludado, en vez de haberse quedado platicando afuera, levantando y recogiendo piedras de la irregular colonia Fredepo, Jesús no habría visto a la muchacha que acompañaba al joven.

A Ernesto le ocurrió igual. Era dos años menor que su amigo Jesús, pero tampoco había ido a trabajar a la obra ese martes 19 de enero. El frío y el cielo con nubarrones bajos lo hicieron desistir y levantarse tarde. No tenía otra cosa que hacer, así que la visita de su amigo Jesús lo hizo levantarse y salir un rato de la casa.

No fueron muy lejos: Jesús y Ernesto —de 28 y 26 años de edad— se sentaron como chamaquitos en la acera a platicar las últimas aventuras que tuvieron antes de la pandemia.

El primero en percatarse de la pareja que ya alcanzaba la esquina con Altotonga fue Ernesto, pero no dijo nada. No tardó Jesús en señalar con el mentón la dirección por donde se acercaban los novios.

Cuando los tuvieron enfrente, a Jesús se le hizo fácil soltar unas palabras a la novia, para demostrar a su amigo Ernesto que no le tenía miedo a nadie, desdeñando al joven que la acompañaba.

SE AVIENTA A SIETE

Lo que dijo no fue ni gracioso ni amigable. No podía considerarse un halago o un cortejo. En vez de un consentimiento, el novio de la joven, enardecido, fue a reclamarles. La novia quiso retenerlo del brazo y apurar el paso, pero el joven ya estaba enfrente de los gallitos.

Si en lugar de haberse parado y repetir la afrenta en la misma cara del novio, se hubiera quedado sentado en la calle y pedido una disculpa, retractarse de su estupidez, Jesús no habría recibido varias puñaladas en su cuerpo, entre ellas, una que por poco le vuela la oreja.

Si en vez de apoyar a Jesús y hacer de montonero, Ernesto hubiera reprendido a su cuate, también él no hubiera recibido varias heridas punzocortantes.

Todo ocurrió tan de repente. El novio exigió una disculpa, pero los envalentonados amigos se fueron encima del joven, quien no lo pensó dos veces para sacar entre su chamarra una brillosa navaja.

Como el alboroto de la calle era evidente, los parientes de Ernesto —cinco en total— al escuchar que éste estaba sangrando, salieron en estampida a defenderlo. El novio se defendió como pudo. Uno a uno fueron cayendo en la vía los cinco familiares de Ernesto, lesionados en brazos, piernas, espalda y manos.

Los vecinos alarmados llamaron al 911. La única ambulancia del municipio solo pudo llevarse al primer par de heridos, Jesús y Ernesto. Los otros cinco arribaron al Hospital Civil en taxi y en autos de los vecinos.

La pareja de novios desapareció del lugar de los hechos. De acuerdo a la versión de los familiares heridos, en breve presentarán una denuncia contra el «Pedro Navaja», no obstante que fueron ellos los que iniciaron la agresión.

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