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Sureste

Pichucalco: sin agua y comida

Enfrentan damnificados carencias, mientras autoridades instalan puente aéreo para llegar a localidades incomunicadas.

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PICHUCALCO. Karl se ensañó con la zona norte de Chiapas. Llovió como no se veía en años y en algunas localidades las inundaciones fueron históricas. Tres personas perdieron la vida, entre ellas un rescatista de Protección Civil, quien se encontraba realizando sus labores en el municipio de Juárez; suman 5 mil familias damnificadas, cuatro localidades incomunicadas vía terrestre y por lo menos seis puentes destruidos.

“Hace 24 años que vivimos aquí y esa altura de agua no la habíamos vivido, había subido pero no como ahora”, narró Genaro Rodríguez, comisariado ejidal de El Zoque, una pequeña comunidad asentada a orillas de un arroyo, cerca de la estación ferroviaria El Suspiro.

Sobre la carretera que conduce a Nuevo Nicapa, también duramente golpeada por la tormenta, grupos de familias tuvieron que improvisar refugios con palos y naylon negro pues sus casas quedaron inhabitables.

Entre las calles convertidas en fango, las autoridades del ejido caminaron para mostrar los daños. La corriente cruzó el camino de lado a lado y generó una inundación de más de metro y medio.”

Eva, al igual que todos sus vecinos no pudo rescatar nada, salió para ponerse a resguardo y cuando volvió encontró el refrigerador, la estufa, su colchón, su ropa y todos sus trastes flotando entre el lodo.

“Fue un momento que otro que empezó a llover y a llover y a meternos agua bastante y ya no se pudo hacer nada”, dijo la mujer, quien desde ayer ocupa un lugar en iglesia con sus niños pequeños. Le hace falta leche para alimentarlos

“Estamos en una situación muy crítica, porque se rompieron las tuberías del agua potable y no tenemos agua, ni para tomar ni para limpiar las casas, necesitamos que vengan las autoridades a prestarnos ayuda, porque hasta ahora nadie nos ha visitado”, expuso Mario López.

PÉRDIDAS CUANTIOSAS

De acuerdo con el delegado regional de Protección Civil, Francisco Velasco, se reportan daños en 11 municipios de la zona norte, pero ha sido difícil cuantificarlos porque en algunos no hay acceso y no se cuenta con energía eléctrica.

Las autoridades instalaron un puente aéreo en la unidad deportiva de Pichucalco, para llevar alimentos a Nuevo Nicapa, Viejo Nicapa y a los ejidos Platanal a los cuales no hay paso por carretera

Pobladores de San Joaquín se vieron obligados a cruzar con mercancía el puente tubular que une a su comunidad con la cabecera municipal, que quedó parcialmente destruido.

En las calles del centro de la ciudad, mientras tanto, continuaban este domingo las labores de limpieza tanto en las viviendas como en los comercios. Por todos lados brota el lodo.

Elementos del Ejército se sumaron a estas tareas, pero llegaron con pocas herramientas y tuvieron que utilizar placas de unicel para arrastrar el lodo y tratar de despejar las calles.

Luchan por mantenerse en pie

Las paredes están manchadas de lodo. De ellas cuelgan sucias mochilas, bolsas de mano, juguetes y en medio los estantes donde se exhiben regalos; poco o nada queda que aún sirva.

Las inundaciones provocadas por Karl acabaron con el local de Rode, quien junto con su empleada Ada, caminan preocupadas preguntándose qué harán ahora.

El negocio donde ambas laboran se ubica a una cuadra del palacio y el parque principal de la ciudad. Ahí mismo en el establecimiento vivían y entre el lodo quedaron los enseres domésticos, su ropa, sus documentos, su vida.

“Es como una renta que pagamos aquí, junto, porque pues a veces del negocio no queda mucho y ahora prácticamente se acabó todo. Ya sacamos bastante a la basura”, comentó con pesar.

Rode dice que la destrucción que causaron las lluvias e inundaciones ocurrió en cuestión de segundos. “Después de una media hora que empezó el agua empezó la inundación, el agua entró con una fuerza grande y salimos a cómo pudimos. No alcanzamos a sacar nada, nada más con la ropa de encima y ahora sí que todo se destruyó”, describió.

Hay familias de Pichucalco que están viviendo en la calle debido a que el lodo dejó sus casas inhabitables.

Militares retiraban ayer el lodo con uniceles.

Junto a su local, hombres y mujeres aliñan afanosamente gallinas y pollos. La gente se arremolina para comprar y llevar comida a casa. Es el reflejo de que la ciudad, con todo y el desastre trata de mantenerse en pie.Pero en medio de esa actividad comercial que no para, están decenas y decenas de familias limpiando, sacando a la calle lo que ya no sirve: colchones, ropa, papeles, aparatos eléctricos y muebles.

Una camioneta, incluso, ha sido cargada con refrigeradores que estaban en un tienda de electrodomésticos que también sucumbió a la fuerza del agua.

Dentro del establecimiento aún quedan por sacar estufas, ventiladores, planchas, licuadoras y pantallas de televisión en paquetes que lucen mojados. “Nosotros no sabíamos nada, hasta ayer que venimos a ver la mueblería y pues ya la encontramos de cabeza, todo se echó a perder”, comentó Janet Torres, encargada del negocio.

Todos cuentan aún sus pérdidas, esas que no tienen a quien reclamar.

Militares retiraban ayer el lodo con uniceles.

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