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Pausa con España

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¿Sabe qué significa eso en términos oficiales de la diplomacia? Tal vez en el Instituto Matías Romero alguien pueda responder a tan relevante duda hoy en México y España, tras la abrupta, por no decir otra cosa, declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador, en su conferencia mañanera de hace unos días al referirse a la relación bilateral México – España.

Culpó a las “élites”, como siempre, a los neoliberales conservadores de estar “fascinados” con la monarquía y las cúpulas españolas. Y lanzó su declaración: las relaciones con España deben entrar en una pausa prolongada. Hasta que yo me vaya. Ya que el gobierno que sigue las retome. Algo así declaró. No es cita textual.

Ante tal situación, el canciller mexicano Marcelo Ebrard no ha dado una explicación que le dé sentido a la orden de su jefe. El gobierno español no considera los dichos del presidente como una ruptura oficial de las relaciones diplomáticas. Las empresas españolas en México, que generan cientos de miles de empleos se encuentran en alerta máxima, ya sean las que operan en el sector energético o los enormes bancos, mientras los ojos de mundo voltean a ver esta situación con enorme confusión.

El presidente fue duramente golpeado en las semanas pasadas, una sucesión de eventos que perforaron su “halo”, su “coraza” inexpugnable: Scherer, Gertz Manero, Jiménez Pons, Salmerón, Jesusa, la secretaria de energía de USA y John Kerry, pero la puntilla durísima fue el escándalo de las propiedades de su hijo en Houston y la relación con empresas petroleras.

El presidente es un político excepcional y un comunicador fuera de serie, pero ahora lo que hace falta es verdadera estrategia y resultados tangibles.

Una persona se antoja perfecta para solucionar este desastre: Adán Augusto López Hernández.

Lo veremos en 2024. No lo duden.

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