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Director Miguel Cantón Zetina
Maria Teresa Valdivieso

Pasó de salvar vidas a una lucha propia contra el Covid

Afirma que nunca le tuvo miedo al virus, por eso decidió ayudar a muchos contagiados que no querían ir a hospitales.

María Teresa Valdivieso Cer­vantes, una médico cirujano egresada de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), encontró una oportu­nidad laboral fuera de su estado natal.

Afirma que entró a trabajar en el Hospital General de Ti­juana, actualmente en recon­versión para pacientes Covid, y de ser una heroína salvavidas se convirtió en una paciente al ser contagiada con el virus.

Aunque no sabe a ciencia cierta dónde se contagió, pre­cisa que pudo haber sido en el hospital, pues ahí se la pasaba el mayor tiempo y en contacto permanente con gente enfer­ma, incluso con sus propios compañeros.

En entrevista con Grupo Cantón señala que aunque estu­vo seis días hospitalizada y con la mejor atención, actualmente se encuentra en su domicilio si­tuado en Tijuana.

Afirma que ya pasó lo más grave, pero sigue recuperándo­se con un tanque de oxígeno y confía en Dios de que las cosas pronto mejorarán.

En la charla afirma que antes de caer enferma, por humani­dad trataba a algunos pacientes en su domicilio, debido al mie­do que tienen muchos de ir a los hospitales.

Hacía la labor de que acu­dieran a tratarse a un hospital, pero ante su negativa los tenía que auxiliar.

María Teresa asegura que nunca le tuvo miedo al virus, por eso decidió ayudar a mu­chos enfermos.

 

—¿Qué se siente ser un pa­ciente Covid?

Primero empecé con dolor to­rácico (del pecho), cefalea (do­lor de cabeza con pesadez), que era esporádica.

Después llegó la fiebre, ar­tralgias (dolor de articulación), mialgias (dolor muscular), dis­nea (dificultad para respirar) de pequeños esfuerzos, hasta que empezó a bajar la saturación de oxígeno por el proceso in­flamatorio.

 

—¿Dónde te contagiaste?

Realmente desconozco con certeza dónde, en qué lugar pude contagiarme.

Mis colegas refieren que por la carga viral pudo provenir del Hospital Ge­neral de Tijuana (HGT), actualmente hospital en re­conversión para pacientes positivos a Covid, o en un consultorio privado en donde veo cualquier tipo de consul­tas y pacientes ambulatorios con el mismo padecimiento del virus.

Por humanidad también he tenido que tratar pacien­tes en sus domicilios, debido al miedo que tienen de ir a los hospitales.

Evidentemente, primero hago la labor de convenci­miento para que acudan a tratarse a un hospital, pero ante su negativa los auxilio.

Nunca le tuve miedo al virus, humanicé mucho la enferme­dad. Donde todos ven rechazo, yo veo la oportunidad de salvar una vida.

 

—¿Te hospitalizaron?

Sí me hospitalizaron seis días en el HGT; estuve en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) número uno.

Evidentemente fui atendida con prontitud en el hospital, sin restricción de medicamentos y de atenciones.

 

—¿Cómo superaste la enfer­medad?

Me aplicaron tratamiento con­tra la tormenta de citoquinas. El Tocilizumab, que sirve para tratar la inflamación en artritis reumatoide.

Pero todavía tengo que es­tar en reposo hasta volver a saturar al 98 por ciento de oxí­geno.

Me dieron de alta para evitar una infección intrahospitala­ria, pero aún sigo un poco deli­cada. Confío en Dios en recupe­rarme totalmente.

 

—¿Cómo cambió el virus la di­námica en tu hogar?

Sí cambió la dinámica porque no puedo hacer medianos es­fuerzos. Tengo un tanque de oxígeno en mi habitación, por el momento. Espero que todo cambie rápido.

En casa mi esposo Moisés Pérez me ayuda a pasarme la comida. La deja en la mesa, después que termino se lleva el plato. También me ayuda mi hermano. Él Siempre me apoya.

 

—¿Qué mensaje le darías a las personas?

Las personas deberían de tener conciencia de lo caro que es li­diar con un Covid grave.

Es una catástrofe si no tienes recursos extras. Es importante que tengan los cuidados perti­nentes.

Que las personas recuerden que la enfermedad tiene una respuesta inflamatoria distinta en cada organismo.