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Director Miguel Cantón Zetina
(Foto: Especial)

Pagó flete de un auto; lo estafaron por Facebook

Deposita mil pesos de adelanto para comprar un Volkswagen, el supuesto vendedor de nombre William Ronary Landero nunca llegó a Paraíso.

PARAÍSO, TABASCO.– El anun­cio en una página de Facebook le pareció una oportunidad de oro. El color azul marino del vo­cho hacía adivinar una carroce­ría impecable. Alguien sin duda, antes de tomar la foto, había levantado a propósito la tapa trasera del vehículo, para enamorar con lo que parecía ser un motor acei­tadito, a cualquier comprador posible.

Mientras leía la descripción que acompañaba la publicación, el hombre se vio así mismo con un codo fuera de la ventana y conduciendo con la mano libre el bólido añil por la costera de Paraíso, de donde era nativo.

Nadie podía negar que el precio era una ganga: ¡20 mil­pesos! Y que cualquiera ha de­seado una vez en la vida tener un Volkswagen, sobre todo por aquello del anuncio en la tele­visión que aseguraba que «todo cabe en un vochito, sabiéndolo acomodar».

 

NO AGUANTÓ MÁS

Por la noche, el posible com­prador no aguantó más y se puso en contacto con el su­puesto o los posibles vendedores.

Resultó que la pulguita pertenecía a William Ronary Landero Méndez, otro tabasqueño que vivía en el otro extremo del estado.

Pero no habría ningún problema, o eso fue lo que le dijeron: Wi­lliam Ronary se ofreció a atravesar las dos horas de cami­no para dejar a las puertas del paraíseño el escarabajo celeste.

Como un buen comprador, el paraiseño preguntó en un punto de la negociación cuánto era lo menos.

 

LETRAS CHIQUITAS

Para su sorpresa, Landero Mén­dez bajó dos mil pesos más al monto ofertado. ¡Un vocho celes­te por 18 mil pesos!

Solo había un pequeño deta­lle, que vino a ser algo así como las letras chiquitas de los con­tratos bancarios: Para ir de Te­nosique a Paraíso, el comprador tenía que depositar mil pesos a una tarjeta de banco Banamex.

-Es para el combustible, compa, porque para dejarte el auto voy a pedirle a mi cuñado que me acompañe, para que nos volvamos con él en su camione­ta, aprovechando el viaje sacaré a pasear a mi esposa e hijita.

Al comprador le pareció buen hombre el tal William, al escuchar la intención de que pasearía a su familia.

Una fotografía de su credencial del INE y la tarjeta donde haría el de­pósito temprano acabaron de convencerlo.

La fotografía del INE traía la supuesta dirección de Wi­lliam Ronary: Calle 8, sin nú­mero, ejido Javier Rojo Gómez, C.P. 86900. La tarjeta bancaria Banamex es la número 5256 7828 1335 4894, a nombre de Diana Patricia Rojo González.

El entusiasta comprador no pudo dormir de la emoción, iba tener un hermoso vocho para pasear a la familia, y a buen precio. Fue primero hacer el depósito a una tienda Oxxo, posteriormente le marcó a William para avi­sarle que ya había hecho el movimiento.

El paisano le dijo que su esposa ya había ido a cobrar el dinero para salir inmediatamente a Paraíso.

Las horas pasaron pero el vendedor y su supuesto o supuestos cómplices nunca arribaron al municipio.

El comprador desilusiona­do se dio cuenta que había sido estafado por sus propios paisa­nos.