Conecta con nosotros
224 vistas -

El Tabasqueño

Pactar la sucesión estatal

Publicada

en

  • En manos de Adán y May acabar con la vieja polarización política
  • De si AMLO suelta o concentra candidatura, dependerá el elegido

Tenía razón el siempre adusto Javier May el sábado, al dirigir algunas de sus pocas palabras en Palenque, a Adán Augusto, Jefe Político-Electoral de Tabasco, deslizándole un bájale «dos rayitas» al fuego que recibió el del Tren Maya con el desplazamiento en la dirigencia y el consejo político de Morena, además del cese inmediato de todos los que se precipitaron al vacío envueltos en la lona de «Claudia Va».

Pero si el secretario de Gobernación no fuera otro áspero, es obvio que le habría contestado, también con argumentos: «el que manda políticamente en Tabasco soy yo y generosofui al ofrecerte una fracción del partido. Pero el que me ha exhibido y avergonzado has sido tu al poner a mis propios funcionarios en contra y apoyando en mi territorio a Claudia».

Esto, claro, no se habría quedado hasta allí, abriendo otras contrarréplicas como aquella de May donde llama «a serenarse, no pasa nada» o a recordar —a ambos— «que son compañeros no adversarios, o sea, tranquilos, palabras que suenan a disculpas después del bohordo armado tras la sucesión de dirigencia.

Javier May tiene que haber entendido ya que su llegada a la candidatura —si es que así se da— no será por la misma ruta de Adán Augusto, quien tres años antes —quizá desde que dejó la Senaduría—, era ya el pretendiente. Prácticamente su camino fue: dirigente de Morena-gubernatura. Sin embargo la vía de May, o de quien sea, será otra. Primero, porque ya no hay que organizar al partido, pero principalmente porque existe un jefe político de Morena que se llama Adán y que luchará por preservar con los suyos ese control.

Antes de que este toma y daca se extienda retrospectivamente a los escenarios de polarización que se vivieron en el pasado con el PRI y el PRD, es sustancial que en el estado se establezca un pacto político, para que las auténticas precampañas —no oficiales— que se viven ya mismo, se hagan sin guerra sucia, para que se respeten las condiciones de unidad, y además, para que se limen asperezas entre los dos grupos que tienen la mayor fuerza política y electoral en el estado.

Podría corresponder al gobernador Carlos Manuel Merino Campos convocar a un pacto por Tabasco, empezando por una convocatoria a las dirigencias partidistas, invitándolas, por ejemplo, a un desayuno en la Quinta Grijalva, aunque para ello requeriría de un interlocutor —del cual siendo honestos, se carece en la Secretaría de Gobierno— que ayude a ir creando condiciones para el diálogo y el acuerdo político por Tabasco, enviando mensajes conciliatorios y evitando la confrontación verbal.

Ese pacto tiene que estar conformado no solamente por los aspirantes de estos partidos, sino se deben sumar otras corrientes para darle pluralidad y para que todo el proceso en general se lleve con la mayor unidad y paz para el estado, que no vuelvan las confrontaciones que ya nadie quiere y que destruyen en vez de construir. Tabasco ya no está para eso, Tabasco está para crecer, no para mantenerse como en los últimos 40 años en los que el PRI y PRD sostuvieron una guerra —hacia su interior como partidos y como oponentes— que no ayudo al desarrollo económico del estado.

De no romperse la polarización política, podrían repetirse escenarios como los de Roberto Madrazo, hace 23 años, torpedeando a Arturo Núñez para no llegar a la gubernatura e impulsando a Manuel Andrade para imponerlo como sucesor, a como ocurrió en el 1999.

«¿Sabes lo único que es más poderoso que tu o que yo? Los dos juntos» (BEN BARNES)

l l l

Hoy lo que estamos viendo con claridad en Morena, es que hay dos grupos —el de Segob y el Tren Maya— y que uno a otro se desplazan, sin compartir espacios entre ellos. Es un: «Yo, no tu», no hay colaboración y entendimiento entre ellos.

Esto no es bueno pues no refleja el compromiso de esos liderazgos políticos, el principal de ellos: primero Tabasco. Pensar en Tabasco. Y para ello se requiere acabar con la vieja polarización política del estado. Tal vez les parezca un pensamiento utópico, pero eso se debe a la falta de voluntad de los actores políticos y por la ausencia de un liderazgo aglutinador, más allá de AMLO.

Es importante que observemos que lo que hoy se vive en Morena es una pendencia entre priistas-adancistas y morenistas-obradoristas. Es la reedición de la vieja disputa entre el perredismo fundacional y el perredismo-priizado, un priismo flotante, fluctuante, trans-acomodaticio que causó conflictos dentro del PRD y ahora los causa en Morena.

Ahí puede estar el fondo de la confrontación política. «Madracistas» que se volvieron «lopezobradoristas» y «lopezobradoristas» que se sienten desplazados por sus anteriores adversarios y que buscan hoy retomar el control del partido y desde ahí tomar el poder del estado que sienten les arrebataron los ex priistas que hoy gobiernan.

l l l

Los aspirantes de Morena a la candidatura de Tabasco han coincidido más-menos que las reglas al interior del partido están muy claras y que será un método de encuestas como el recientemente realizado en el Estado de México el que decidirá al elegido y que ante la veracidad que ha mostrado esa herramienta metodológica no habrán conflictos tras conocerse sus resultados.

Pero cada estado es distinto y por lo tanto el criterio interno, el oculto, el político, el de los acuerdos y las conveniencias también lo es. En el caso de la maestra Delfina su selección fue casi natural, el Presidente siempre la consideró y por eso la colocó en la Secretaría de Educación donde estuvo siempre bajo los reflectores, además existe la creencia de que sin la cargada del Grupo Atlacomulco encabezado por Peña Nieto ella habría triunfado.

Los demás estados que tuvieron elecciones este año, igual tuvieron sus circunstancias particulares. Son estados nuevos para Morena, en los que a pesar del trabajo político realizado por el propio AMLO, no se confiaron y asumiendo que grupos políticos y económicos locales podrían jugarles una sorpresa, prefirieron ir con los candidatos mejor posicionados en las encuestas.

Pero Tabasco es de una característica completamente distinta a todas las demás, es el terruño, es el estado por el que AMLO luchó y luchó como candidato sin lograr arrebatarle el triunfo a la mafia priista atrincherada. Y hoy que lo tiene es su joya de la corona.

No sólo de la encuesta dependerá en su totalidad quién sea elegido candidato de Morena al Gobierno de Tabasco. El grupo Tabasco, todos esos paisanos en primera línea del gabinete pesarán en la decisión, los hijos y los hermanos del Presidente también influirán; las querencias del Presidente y los compromisos, si es que los hay estarán también en la balanza. ¿Por qué? Porque todas las encuestas dan por un hecho que a quien nombre Morena como su candidato a la gubernatura será el próximo titular del Poder Ejecutivo para el 2024-2030.

Todo dependerá, llegado el momento, qué tanto concentre en su interés el Presidente López Obrador al sucesor para su Tierra, para su agua, para su «aguaje», o tal vez para entonces decida soltar la candidatura de gobernador, dejarla en completa libertad y que realmente el futuro de Tabasco lo decidan los propios tabasqueños con la encuesta.

Si AMLO reflexiona, medita y le dedica suficiente tiempo a la candidatura de gobernador, el elegido será otro, uno que no importe que no sea puntero en las encuestas, total, los resultados, se pueden reservar o manejar políticamente. Si el elegido es puntero, mucho que mejor.

Pero si el Presidente, que estará en la recta final de su gobierno, distraído en su propia sucesión presidencial, adoquinando su propia salida, se desinteresa de la designación y la deja en completa libertad, entonces quien gobierne Tabasco para los siguientes seis años será otro, posiblemente muy distinto y hasta sorpresivo.

Mientras ese momento llega nadie debe olvidársele la importancia de armonizar la política, de tender puentes, de tomar causas comunes, no agredirse, reconocerle los espacios a cada quien, de evitar hegemonías. No hay que cerrarle las puertas a la democracia.

Al capitán Merino, como respetuosa recomendación, no debe olvidar llamar siempre a la conciliación, tomando en cuenta que el gobierno que él encabeza es un gobierno de reconciliación, por lo tanto ese debe ser el mensaje a la sociedad tabasqueña, un mensaje de unidad y no uno de división y de confrontación, tomando en cuenta que es la tierra del Presidente.

No se debe que olvidar que por encima de México, —y en nuestro caso de Tabasco— no puede haber ningún interés personal o grupal. Tabasco siempre debe ser primero.

SÍGUENOS:

EN TWITTER: @HECTORTAPIA_

EN FACEBOOK: ELTABASQUENOMX

Escríbeme: [email protected]

EDICIÓN IMPRESA

Tendencia