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Opinión

Osuna, Evaristo y la crisis del agua

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Es un despropósito achacarle a la presidenta municipal de Centro, Yolanda Osuna, la crisis de agua potable desatada en Villahermosa y lugares circunvecinos.

No lleva ni un mes la señora al frente del ayuntamiento y muchos pretenden saque del escritorio una varita mágica para convertir en maquinaria reluciente las plantas potabilizadoras convertidas en chatarra y basura. Eso es imposible.

La señora sí tiene, en cambio, la obligación de documentar todo el fierro viejo que encontró y presentar denuncias por inversiones fantasmas, infladas o, en su caso, mal aplicadas.

Alguien debe darle una explicación al ciudadano por qué la falta de agua o, en su caso, por qué se distribuye lodo en lugar de agua potable. En un documento llamado “cierre definitivo 2020”, Evaristo informó que con recursos del ramo 33, aportaciones, subsidios y convenios, se ejercieron millonarios recursos en varias plantas de agua.

Para rehabilitar la potabilizadora de Gaviotas Norte, en el año 2020 el entonces alcalde reportó una inversión de $22 millones; para la de Villahermosa, ubicada en Paseo de la Sierra, un gasto de $16 millones; para la de Buenavista-La Isla, $6 millones; y en Alvarado, $5 millones.

En las potabilizadoras de Aztlán, Pueblo Nuevo y El Corcho (en sus diversas secciones) se aplicaron $3 millones de pesos en cada una, además de equipar la planta de la villa Parrilla con un millón de pesos, dos millones y medio para el cárcamo de Tamulté de las Barrancas y $5 millones para el cárcamo de la villa Luis Gil Pérez. Es parte de lo reportado por Eva en documentos oficiales, además de lo ejercido en ese rubro durante 2019, en otra parte del 2020 y en 2021. Hoy, las plantas potabilizadoras deberían funcionar, por lo menos, en condiciones aceptables. No es así. Es un caos.

A doña Yolanda le toca apechugar la crisis. Y denunciar. No tiene por qué cargar culpas ajenas.

LA MORRALLA

“No le puedo recibir el oficio”, le respondió la oficinista a un mensajero que pretendía entregar un documento dirigido a un importante secretario. Le explicó la razón: “Es doctor en derecho, no licenciado como dice aquí, usted perdone” ¡Ay Dios! *** ¿Qué sería de varios diputados sin la mano de Remedios Cerino, secretario parlamentario? Algunos no leen, de-le-trean.

tabascohoy.com

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