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Opacidad del Tren Maya

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El desarrollo de la infraestructura es básico para el crecimiento del país y para la generación de empleos. Pero para cumplir este axioma se requiere que la inversión esté destinada a proyectos rentables y productivos; especialmente la inversión pública, la cual debe provocar al sector privado para participar de manera complementaria generando un círculo virtuoso que estimule el mercado interno y genere oportunidades de desarrollo regional y nacional. Lamentablemente, en el pobre México con visión hacia el pasado en el que las autoridades pretenden sumirnos, los pocos proyectos de inversión que tenemos están destinados al fracaso.

Las tres megaobras del gobierno federal tienen en común algo: no hay un sólo peso de inversión privada y también son las más opacas de la historia de México. Su dudosa rentabilidad no convenció a ningún inversionista, además, la información de los recursos alrededor de sus respectivas construcciones no se ha revelado y; como ustedes saben, la opacidad es la madre de la desconfianza.

La idea de un tren que promoviera el sureste no sonaba mal. Pero no han logrado informar como mitigarán la deforestación, la destrucción de cenotes, las cuevas de murciélagos de la zona, las reservas naturales, ni tampoco como será el manejo real de las zonas arqueológicas de la región; los últimos hallazgos ya rebasaban más de 25 mil monumentos, y 130 entierros y pinturas rupestres en la ruta.

De los 7 tramos que recorrerá el Tren Maya en casi 1,600 kilómetros desde Tabasco hasta Quintana Roo, tres no tienen Manifestación de Impacto Ambiental, casi 40% del proyecto, es decir, en una región donde tenemos el sistema de ríos subterráneos más grande del mundo y una infinidad de flora y fauna protegida, nuestro gobierno hace caso omiso a la regulación ambiental. Por eso es absurdo que en la página web del tren maya www.trenamaya.gob.mx uno de los principales objetivos aparezca como “cuidar el medio ambiente” ¿cierto?

El manejo de los millonarios recursos de su construcción es igual de oscuro. Hace unos días, el INAI ordenó a FONATUR mayor transparencia en los contratos de este proyecto y solicitó algunos, como el de los durmientes, que son los que sostendrán y separarán los rieles, a lo que la dependencia contestó que “no se localizaron los mismos”, faltando al principio de máxima publicidad obligado por la ley.

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