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Ofrendan Tabasco a la 4T

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Por Héctor Tapia

 

  • Fortalecer la transformación, prioridad de AMLO
  • El estado en piloto automático hasta 2024

 

Cumplido el presagio sobre el futuro de Adán Agusto (AA), el destino se bifurcó. La sola decisión presiden­cial decantó, como caudal de río, un torrente de coyunturas y desafíos. A la vez, el ascenso del secretario de Gobernación originó un reequilibrio de fuerzas en el gabinete y de enroques y relevos que no acaban en Tabasco. Sonrisas y entrecejos. Ganado­res y perdedores.

El mismo Adán tomó con cautela el encargo, no se le escuchó en un inicio convencido, empero, a López Obrador no se le dice que no: «yo entiendo mi compro­miso como gobernador, pero sino ayudamos al Presi­dente, la cuarta transformación no va a consolidarse», regresó diciendo el jueves 26, aún aturdido, tratando de convencer —¿y convencerse?— que abandonaba la gu­bernatura a mitad del camino en sacrificio por la 4T.

En el cálculo de prioridades, Tabasco también resultó damnificado por el ciclón de Tepetitán, que al ocupar refuerzos de la «república del chocolate» para atrincherarse con miras a la segunda mitad de su mandato, movió el rumbo del estado, negociando con Adán un relevo en la gubernatura que resulta ser un buen hombre, conocido de ambos, de confianza, pero no muy seguramente el mejor.

AA abandonó el edén y llegó a su nueva posición con el handicap de quienes lo ven como un perfil menor, sin estatura política para la Secretaría de Gobernación. Tendrá que demostrar, y pronto, su valía, pues el solo impulso presidencial no le será suficiente.

Dejó de ser cabeza de tigrillo para convertirse en cola de pejelagarto.

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Parecerá un asunto menor, pero las modificaciones al artículo 49 de la Constitución Política del Estado, mues­tran un titubeo de AA, pues dejó la puerta abierta para regresar en cualquier momento. No quemó sus naves, para que no existiera vuelta atrás posible:

«El Gobernador Constitucional podrá solicitar li­cencia para separarse del ejercicio de sus funciones por tiempo indefinido. (…) El Congreso procederá a nom­brar un Gobernador interino. (…) Para reincorporarse el Gobernador con licencia informará por escrito al Presidente del Congreso quien notificará de inmediato al Interino para que cese en el ejercicio del cargo”.

Tendrá Adán recuerdos del 2 de enero de 2001, cuando Tabasco amaneció con dos gobernadores interinos, sin que ninguno tuviera control real sobre el estado, luego de la anulación de la elección de Ma­nuel Andrade el 29 de diciembre, dos días antes de la salida de Madrazo. Aquella madrugada Adán, uno de los interinos —y quien no tenía impedimentos de ley— decidió desistir por Enrique Priego, quien había protestado como gobernador el 31 de diciembre, siendo aún Madrazo mandatario. Además, Priego era diputado sin licencia. La situación fue complicada. Quizá AA no quiere correr riesgos y dejó sus naves listas para regresar, por las canijas dudas de que algo no salga bien en México.

Con respecto a Tabasco, nadie habla de las afectaciones que tendrá el estado con un cambio de gobernador a mitad del sexenio. Los que votaron a Morena el 2 de julio de 2018 nunca imaginaron que el destino del estado quedaría en manos de un encarga­do de despacho.

¿Será Tabasco el gran sacrificado de la 4T? Hay 732 mil 743 tabasqueños que votaron por López Hernández para que dirigiera el estado. Su misión era vista como histórica, pues por primera vez coincidían un Presidente y Go­bernador afines y de un mismo partido. El destino del estado no se ve muy alentador, con un interino atado de ma­nos esperando instruc­ciones de Bucareli y con el piloto automático puesto en marcha.

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El nombramiento de Adán en Gobernación se sigue viendo desde Tabas­co como un misterio. Y las interrogantes recurrentes son: ¿por qué Adán? ¿A qué llega exactamente? ¿No tuvo AMLO un mejor perfil? ¿Será el delfín?

Imposible saber qué juego político es el que realmente trae Andrés Manuel entre manos. Mientras tanto, lo pondera, le da toda la importancia —no se sabe si real o artificial— le avienta reflectores: «voy a desayunar con Adán. Unos chan­chamitos y un chocolate con cacao de Tabasco, porque somos de la república del cacao». Y luego la frase que dejó girando a muchos: «primer día de Cortés, última noche de Cuauhtémoc’, y ya después les explicó lo que esto significa». [El mestizaje].

 

Hoy, «doble A» arriba como todos los relevos: fuerte, con todo el apoyo; pero el tiempo y el trajín no son buenos aliados de los relevos, a menos que cumplan todas las expectativas. El ex gobernador tendrá que ser un árbitro interno y un árbitro externo.

Si el nuevo secretario llega como un «apaga fuegos» tendrá mucho trabajo, pues no habrá terminado de sofocar uno cuando AMLO ya habrá encendido otra hoguera y muchas más. Mientras el Presidente no baje su beligerancia los incendios no pararán. Las cosas no estarán fáciles para el ex habitante del Edén. Apagar fuegos adentro y afuera. Mantener en armonía al equipo y a las fuerzas políticas y sociales.

Adán llega al cargo en Segob como un reformador de la 4T. Si algo dejó en sus tres años como gobernador fueron remiendos a las leyes y a la Constitución Local: ordenó abolir el fuero; recortó dinero a partidos políticos; eliminó las juntas municipales del IEPCT; redujo a tres el número de regidores, canceló la elección de delegados municipales y eliminó a la mitad el número de diputados plurinominales, todas, en supuesto beneficio a la austeridad.

El futuro visible de Adan parece ser el de cumplir con las metas que públicamente le ha encomendado el Presidente; también deberá sobarle el lomo cada día buscando apaciguarlo un poco; moverse y saltar como delfín presidencial, adelante de Sheinbaum y Ebrard; so­brevivir en un ambiente de intriga palaciega y cortesana… o agarrar su cayuco y regresar al Edén.

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A la mitad de su camino transformador, Andrés Manuel López Obrador sigue siendo un enigma indescifrable, un hombre que en momentos parece reinventar la polí­tica y en otros se muestra impredecible. Es un arquetipo de gobernante diferente, ajeno completamente a todo lo antes conocido.

Juega con sus propias reglas y aplica su intuición. Le oí decir a Lorenzo Meyer en una entrevista una frase que me parece identifica bien al personaje: «AMLO es la fuerza y quien construyó la 4T. Es un salmón que ha esta­do contra la corriente por mucho tiempo y ha desarrollado músculos e instintos que muchos políticos no tienen».

Por eso sus opositores no saben cómo combatirlo, porque les es incomprensible. Pero en este segundo tramo los enemigos seguirán sumándose y la curva del poder irá descendiendo y radicalizándose en dos: el México del pueblo que está con él y el de los poderosos que está en contra suya.

Ante eso, AMLO parece que ha decidido rodear­se de cercanos y leales como Adán. Blindándose y fortificando defensas para resistir embates mien­tras busca apuntalar sus reformas y conducir la sucesión presidencial. Esa parece la estrategia rumbo al final.

La apuesta es que quien el Presidente elija como candidato triunfará en el 2024. Morena llegará al cierre del sexenio controlando 78% del territorio nacional y con un liderazgo fuerte de AMLO. La batalla estará adentro, donde tendrá que librar divisiones, rupturas y traiciones.

¿Y si eso falla? Todos tendrán que acompañarlo a La Chingada, Palenque.

 

«Un gobierno no es legítimo simplemente porque existe»

JEANE KIRKPATRICK

 

 

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AMLO: agitar el avispero UNAM

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  • Y en otras universidades públicas ● ¿Retórica contraproducente? ● Generalizaciones reactivas

El presidente de la República no suelta el tema de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y su supuesta derechización, dominada como estaría por el pensamiento neoliberal y conservador.

En este terreno, abordar temas ideológicos desde la máxima tribuna del poder político tiene implicaciones delicadas, sobre todo si se recurre a generalizaciones, pero Andrés Manuel López Obrador está decidido a “sacudir” el escenario de las universidades públicas (la UNAM, pero también la De Guadalajara y la de Hidalgo, por citar ejemplos).

En el caso de la UNAM es sabido que su estructura directiva obedece a los lineamientos de grupos de poder, sobre todo médicos, abogados e ingenieros, que durante décadas han dominado, con sus naturales altibajos, la Rectoría, la Junta de Gobierno y las direcciones de facultades, escuelas, institutos y centros de investigación.

Esos grupos de poder históricamente se han alineado con los poderes políticos y económicos dominantes (ocupando sus líderes algunas posiciones gubernamentales relevantes), con visiones lejanas a la democracia, productivistas y controladoras, apaciguadoras de la inquietud intelectual crítica que debería florecer en esos campos.

Los intentos de democratización de esas casas públicas de estudios han sido mediatizados o aplastados. En febrero de 2000, con Ernesto Zedillo como presidente de la República y Juan Ramón de la Fuente como rector, el movimiento contra propuestas privatizadoras, que resistía desde posturas contrarias a negociaciones políticas en curso, fue desalojado de una huelga en Ciudad Universitaria por militarizados elementos de la Policía Federal Preventiva.

De la Fuente es hoy el representante del gobierno obradorista ante las Naciones Unidas y una parte de la corriente negociadora de aquellas épocas se sumó al Partido de la Revolución Democrática, al equipo de Cuauhtémoc Cárdenas y, hasta la fecha, al de López Obrador y a Morena, en particular en apoyo a Claudia Sheinbaum en sus tareas capitalinas y en su proyecto presidencial.

Con sostenida fama de buen estratega político, el tabasqueño que ahora habita en Palacio Nacional ha de tener un plan eficaz a cuya cuenta abone sus polémicas declaraciones recientes, pues no es cuestión de ocurrencia el testerear (como él ha dicho) a la UNAM y a otras universidades públicas del país.

Por lo pronto, la insistencia en generalizar la calificación de una comunidad amplia y plural como es la regida por Enrique Graue, y arriesgar encasillamientos tan reactivos como los aplicados a universitarios que en buena parte apoyaron sus campañas electorales, en particular la que le llevó al poder, pueden ser deslices lesivos al interés electoral moreno (como sucedió en la Ciudad de México en las recientes elecciones, sobre todo de alcaldías) y a la premisa básica de toda visión política práctica que implica no agitar avisperos solo por ejercer discutibles libertades declarativas desde el Poder Ejecutivo Federal o instalar distractores de problemas reales en curso.

A propósito, Arturo Huerta, doctor en economía y profesorinvestigador de la Facultad de Economía de la UNAM, señaló ayer que durante los setenta y ochenta, la UNAM encabezaba grandes manifestaciones en la Ciudad de México pero, a partir de los noventa, esta situación cambió pues “es justo donde empieza el neoliberalismo con Salinas” y se modificaron las formas de remuneración de los académicos, de manera que estos se concentraron en investigar, asesorar tesis y publicar libros o artículos, con el fin de alcanzar mejores niveles de evaluación y, por consiguiente, de salario. Lo anterior provocó que dejara de haber asambleas nutridas de profesores donde se discutía acerca del ámbito nacional; desapareció la efervescencia de discusión que había en varias facultades y se generó la desmovilización académica (nota de Francisco Félix, y video de entrevista: https://bit.ly/3Cj7t4h.

tabascohoy.com

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¿Los conservadores estarán igual de desesperados que Xóchitl Gálvez?

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Hace unos 53 años el expresidente Gustavo Díaz Ordaz desde el Estadio de Ciudad Universitaria de la CDMX, concluía los XIX Juegos Olímpicos. Evento parecido a la ceremonia de clausura en la carrera política de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas.

Pues ante las críticas que ha tenido de la sociedad mexicana esta semana, será muy difícil que su trayectoria política levante vuelo, bastará echarle un ojo a la encuesta de Massive Caller, sobre su popularidad poniendo a Cuevas Nieves muy por debajo de la media e incluso en uno de los últimos lugares.

Por si fuera poco, su ex-contrincante Dolores Padierna, difundió una imagen desde su Twitter donde se puede apreciar una camioneta de lujo del año, en la cual se transporta la alcaldesa de Cuauhtémoc, pero por si eso pareciera un exceso, valdría la pena agregar que dicho vehículo contaba con unas placas de dudosa procedencia.

Y para hacer más sarcástica la historia, en cuanto este dato se hizó público, inmediatamente la placa fue cambiada por la original. Dejando algo más que claro sobre la presunta cercana al Senador Ricardito Monreal, y es que la alcaldesa de la “capital” en la CDMX, Sandra Cuevas, sabe realizar trucos de magia como aparecer placas con números distintos.

Dicha conducta tiende a ser repetitiva en algunos partidos políticos, pues de igual forma la diputada panista María Teresa Castell, esta semana explotó contra durante la discusión de la miscelánea fiscal, vociferando que desea se bese el piso por donde ella y todos los neoliberales pasan.

¿Tan desesperados se encontrarán los miembros de los partidos conservadores, que se alinean para hacer el ridículo en nado sincronizado? y si todavía les quedan dudas sobre lo anterior, las y los invito a ver como la Senadora panista Xóchitl Gálvez con 58 años de edad, fue abatida en un debate por la diputada morenista Andrea Chávez de tan solo 24 primaveras.

POST-IT

Quien seguro estará de fiesta será la Secretaria de cultura, Alejandra Fraustro, debido a que su estado natal (por adopción) Guerrero, cumplirá 172 años de ser fundado.

tabascohoy.com

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