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(Foto: Archivo)

Núñez, el triple traidor

El ex gobernador del estado traicionó al PRI, a Andrés Manuel López Obrador y al pueblo tabasqueño.

De acuerdo a fuentes periodísticas, la carrera de Arturo Núñez Jiménez pareciera estar marcada por una conducta constante: la traición.

TRAICIÓN UNO.- Desde su ingreso a la política, siempre fue cobijado por el PRI, partido que lo llevó a ocupar importantes cargos en la Administración Pública Federal: director general del INFONAVIT, director general del IFE, subsecretario de Gobernación, diputado federal, por mencionar los más importantes. A lo largo de esos años acumuló una vasta experiencia, méritos y relaciones que lo llevaron a inscribirse como precandidato a la gubernatura de Tabasco. Y ese sería el proceso que marcaría su vida. Al perder la candidatura frente a un carismático Manuel Andrade, no dudó en formar la agrupación política “Pino Suárez”, formando una corriente disidente al interior de su propio partido. Al no obtener las oportunidades que su ambición le reclamaba, no le quedó más que presentar su renuncia en 2005, luego de 37 años como priísta.

TRAICIÓN DOS.- Al salir del tricolor, fue inmediatamente cobijado por Andrés Manuel López Obrador, quien lo suma a su movimiento democrático, permitiéndole acceder a una Senaduría, a la cual renunciaría un año antes de la conclusión de su período, para contender por la candidatura del PRD. Luego de resultar ganador en la encuesta, y ya como candidato, se vio favorecido por el gran impulso de López Obrador, quien en sus mítines “encargaba” a sus seguidores que votaran por Núñez. En las elecciones de 2012, el oriundo de Macuspana no consiguió su cometido de llegar a la presidencia, pero sí logró que Núñez Jiménez ganara la elección estatal. Tiempo después, ya como gobernador en funciones, Arturo se deslindaba de Andrés Manuel, traicionándolo.

 

TRAICIÓN TRES.- La constante en la campaña de Arturo Núñez por la gubernatura fue siempre la acusación en contra de su antecesor Andrés Granier. Lo acusaba de ladrón. La expectativa ciudadana por tener un mejor estado fue enarbolada por Núñez Jiménez. Con su eslogan “Por amor a Tabasco”, prometió cambiar el rumbo del estado. Pero el cambio nunca llegó. El que fuera llamado en sus primeros días “un lujo de gobernador”, traicionó las esperanzas de su pueblo.

TABASQUEÑOS EN ESPERA DE LA JUSTICIA

Luego del proceso que se le iniciara al exdirector de PEMEX, Emilio Lozoya, y las recientes denuncias contra el expresidente Peña y su secretario Videgaray, la sociedad tabasqueña vuelve a recobrar esperanzas de que ese brazo fuerte de la justicia extienda su alcance hasta nuestro estado.

Esas expectativas están fundadas en el hecho de que recientemente se detuviera a Juan José Martínez Pérez, señalado por su participación en la llamada Estafa Maestra. El vínculo salta a la vista: además de ser un cercano colaborador, el hoy indiciado fue subdirector de Obras Públicas en el gobierno del perredista.

La esposa del ex gobernador, Martha Lilia López Aguilera, vivió seis horas de terror dentro de su camioneta, fue víctima de insultos y reclamos por trabajadores que exigían pagos y prestaciones de fin de año en el 2018.

 

Sin embargo, y a pesar de contar con dos denuncias en su contra, aún no se atiende el reclamo de los tabasqueños a los que traicionó: uso indebido del servicio público, peculado y delitos contra el erario fueron algunos de las acusaciones que diputados locales señalaron y sustentaron ante las autoridades correspondientes. A estas acusaciones se suman los adeudos a proveedores del gobierno del estado, a los que defraudó y por consiguiente, ocasionó que muchas de sus empresas fueran a la quiebra.

Y es que la animadversión de los tabasqueños hacia Nuñez no es gratuita, el desvío de recursos sumió al estado en la descomposición que hoy intentan recomponer las actuales autoridades. El crecimiento económico del estado fue de menos seis puntos porcentuales, el peor del país.

El Órgano Superior de Fiscalización del Estado y la Auditoría Superior de la Federación documentaron en su momento un desfalco de más de once mil millones de pesos, sólo en el último año de su sexenio.