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Agua y Pantano

Nunca se acabará la corrupción

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EN ÚLTIMOS AÑOS MÉXICO PASÓ DEL LUGAR 28 AL 31 EN PERCEPCIÓN DE CORRUPCIÓN A NIVEL MUNDIAL, ES DECIR, LEJOS DE MEJORAR EMPEORÓ.

“Nosotros nunca podremos hablar de que la corrupción se puede acabar. La verdad es que la corrupción jamás va a acabar, siempre habrá corrupción, siempre habrá ese riesgo de corrupción…”.

¿Coincide usted con esta postura? ¿Cree que la corrupción jamás se terminará en nuestro país? Pues quien lo dijo fue ni más ni menos que un funcionario del Sistema Nacional Anticorrupción, en una conferencia que dictó ante alumnos y profesores de la UJAT esta semana.

En esa disertación, Bernardo Rojas Nájera, director general de vinculación de la Secretaría Genera l del SNA, reveló que en los últimos años México pasó del lugar 28 al 31 en percepción de corrupción a nivel mundial, es decir, lejos de mejorar empeoró su situación.

Con base en los informes de Transparencia Internacional, entre 180 México ocupa hoy la oposición 124.

Según las encuestas que aplica el INEGI, el 86 por ciento de los mexicanos cree que la corrupción se da de manera muy frecuente en nuestro país. Jalisco es el estado con el mayor nivel de percepción con un 90.7 por ciento y encontraste el que más bajo índice tiene es Querétaro con un 64.4 por ciento.

Los números cambian relativamente cuando hablan los empresarios. Un 71.5 por ciento de los ejecutivos, gerentes y dueños de empresa s encuestados cree que la corrupción es muy frecuente en México. El estado más corrupto es el Edomex y el que tiene el índice más bajo es Chiapas, con un 25 por ciento.

La pregunta es por qué la corrupción en el país, más allá del discurso y los pañuelitos blancos, no disminuye. Rojas Nájera dijo en su conferencia algo muy cierto: “es muy difícil documentar cuándo se dan y cómo se dan los hechos de corrupción”.

No pocas veces se ha escuchado decir que ningún corrupto es al mismo tiempo estúpido, pues su propósito será siempre robar o delinquir sin dejar huella.

El Sistema Nacional Anticorrupción se creó en el sexenio pasado, le cuesta muchos millones al país, pero en realidad es una entelequia que de poco o nada han servido pues ni sus programas, ni las políticas públicas que dice haber elaborado , han repercutido en una reducción de la corrupción, la cual, dicho sea de paso, es alimentada por la impunidad. El corrupto la hace porque sabe que nunca va a pagar por sus fechorías.

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