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¿Para qué leer la biblia?

Leer la Biblia no debe ser un ritual que hacemos como prueba de nuestra piedad.



¿Para qué leer la biblia?

(Foto: Agencia)

01/12/2019 05:05 / Centro, Tabasco

Como creyentes, enfatizamos la importancia de leer la Biblia. Sin embargo, podemos caer fácilmente en un malentendido sutil y engañoso: si leemos la Biblia regu­larmente, Dios estará complacido con nosotros, y por lo tanto podemos esperar su bendición. Como si el ac­to de leer, más que el propósito de la lectura, justificara el favor de Dios. Lo que es engañoso acerca de esto es que se parece mucho a la verdad. La lectura regular y disciplinada de la Biblia es un medio de gran bendición de Dios. Pero no porque realizar el acto de leer merez­ca Su favor. Si leemos la Biblia de esta manera, no es muy diferente al musulmán que practica las disciplinas de los Cinco Pilares para merecer el favor de Alá. Apa­rentemente, los líderes en los días de Jesús leían así las Escrituras. Escucha las reprensiones de Jesús:

“¡Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas que son semejantes a sepulcros blanqueados! Por fuera lu­cen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también ustedes, por fuera parecen justos a los hombres, pero por den­tro están llenos de hipocresía y de iniquidad”, Mateo 23:27-28. “Ustedes examinan las Escrituras porque pien­san tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí! Pero ustedes no quieren venir a Mí para que tengan esa vida,” Juan 5:39–40

Dios no está interesado en nuestra lectura de la Bi­blia como una especie de ritual que hacemos como prueba de nuestra piedad. ¡Él quiere que leamos la Bi­blia para que podamos verlo! Dios quiere que veamos su gloria, una y otra vez. La Biblia es donde las glorias más importantes del Dios trino brillan más y son más claras, especialmente la gloria de Jesucristo (Jn. 1:14), quien es “la imagen del Dios invisible” (Col. 1:15) y por quien viene la “gracia y la verdad” (Jn. 1:17).

Esto hace que la Biblia misma brille con una gloria peculiar, que vale la pena extraer profundamente debi­do a la riqueza invaluable que contiene. Como dice John Piper: “En todos los detalles que encontramos en la Bi­blia, Antiguo Testamento y Nuevo, el objetivo de la lec­tura es ver el valor y la belleza de Dios. Ten en cuenta que digo ‘en todos los detalles’. No hay otra forma de ver la gloria. La grandeza de Dios no flota sobre la Biblia co­mo un gas. No acecha en lugares ocultos separados del significado de las palabras y las oraciones.
 

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