VIVIR BIEN

¿Puedo ser amigo de un homosexual?

Durante su caminar por este mundo, nuestro Señor fue el primero en mostrarnos la compasión divina sobre los pecadores.



¿Puedo ser amigo de un homosexual?

(Internet)

La intención es que conozca a Dios a través de ti, no aceptar su estilo de vida.

28/07/2019 05:06 / Centro, Tabasco

Por Rodolfo Quiñones
www.coalicionporelevangelio.org

En los últimos años ésto ha generado una apremiante pregunta: ¿Podemos ser amigos de los homosexuales? La homosexualidad de alguna manera es vista distinta al resto de los pecados, de lo contrario, también estaríamos preguntándonos si podemos ser amigos de los mentirosos, los ladrones, o los hipócritas religiosos. Hacemos esta distinción porque tenemos una comprensión incorrecta de la enseñanza bíblica sobre el pecado.

El pecado es rebelión contra Dios; es la manera en la que le decimos a Dios que lo que Él es no nos satisface. Es una disposición del corazón a rechazar la gloria divina y atesorar cualquier otra cosa. Esta maldad la encontramos en el idólatra que se postra ante un dios fabricado por manos humanas, y en el deshonesto que a fin de obtener aquello que más le satisface está dispuesto a sacrificar el bienestar de otros. ¿Por qué entonces separamos la homosexualidad? Es cierto que la Biblia destaca la homosexualidad como una demostración del grado de rebelión de los hombres (Ro. 1:26, 27). Pero que un pecado sea más visible no lo hace más grave que aquellos más ocultos. ¿Acaso no nos dice Pablo que la maldad humana se manifiesta tanto en la homosexualidad como en la avaricia, la envidia, los chismes, y la desobediencia a los padres (Romanos 1:28-32)?

No nos engañemos, la homosexualidad no es un tipo de pecado más grave que el resto. Es más visible, tiene un grupo mayor de defensores públicos, y ha ganado un alto grado de aceptación social. Pero a pesar de la exposición que ha tenido en los últimos años, no es en esencia ni diferente ni especial. Durante su caminar por este mundo, nuestro Señor fue el primero en mostrarnos la compasión divina sobre todo tipo de pecadores. Podemos ser amigos de los homosexuales. Una perspectiva bíblica nos indicará con claridad que es un acto de enorme hipocresía el que nos neguemos a ofrecerle nuestra amistad a cualquier persona sólo porque creemos que su pecado es más grave.

Habrá ocasiones en las que tendremos que abstenernos de participar de acciones que ofenden a Dios. De hecho, debemos aborrecer los actos pecaminosos porque ofenden a nuestro Dios y Padre. Los cristianos debemos abandonar la actitud hipócrita que ha caracterizado al movimiento evangélico moderno en relación con las personas homosexuales. Sí, debemos tener amigos homosexuales. Si no lo hacemos, ¿quién va a proclamarles a Cristo y mostrarle la eficacia del Evangelio transformando pecadores como nosotros?

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