VIVIR BIEN

¿Cómo estar contento cuando no me pagan bien?

El contentamiento del corazón descansa en la sabia y bondadosa providencia de Dios, quien ordena nuestras vidas.



¿Cómo estar contento cuando no me pagan bien?

(Internet)

14/07/2019 05:06 / Centro, Tabasco

Por: Gerson Morey

El contentamiento es la capacidad de estar satisfechos con lo que tenemos. Es la disposición gozosa del creyente incluso a pesar de las necesidades, la escasez, o la incomodidad. El contentamiento del corazón descansa en la sabia y bondadosa providencia de Dios, quien ordena cada estación de nuestras vidas. Del otro lado encontramos la constante queja, el lamento, y la murmuración como la fiel antítesis del contentamiento, y las señales inequívocas de que nuestros corazones están insatisfechos.

Para cultivar un corazón contento y agradecido en toda circunstancia, debemos cuidarnos de al menos tres actitudes que pueden llevarnos a la frustración e inconformidad cuando no recibimos la paga que quisiéramos o que creemos merecer.

1. Cuídate de la avaricia
La Biblia nos dice: “Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: ‘Nunca te dejaré ni te desampararé’” (Heb. 13:5). Algunas versiones en inglés traducen este pasaje así: “Que su vida esté libre del amor al dinero”. La idea es la misma. El autor de Hebreos nos está llamando al contentamiento, a considerar las cosas que ya tenemos.

2. Cuídate de la ingratitud
El apóstol Pablo dijo: “Den gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18). Es decir, Dios desea que sus hijos estén agradecidos con lo que tienen en cualquier situación en la que se encuentren. Un corazón agradecido busca razones para dar gracias, y un cristiano lleno de gratitud estará abrumado y conmovido por las cosas que ha recibido de parte de Dios.

3. Cuídate de la desconfianza
La falta de contentamiento también puede ser un fruto de la desconfianza en la bondad y el cuidado de Dios. El afán y la ansiedad socavan el gozo cristiano. Por eso el Señor le dijo a los discípulos: “Por tanto, no se preocupen, diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿qué beberemos?’ o ‘¿con qué nos vestiremos?’ Porque los Gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas” (Mt. 6:31-32).

Conclusión
Guardemos nuestros corazones de la avaricia, contemplemos la provisión terrenal y eterna para que demos gracias, y cultivemos una confianza en la provisión de Dios, como la confianza de un niño en su padre.

Quizá sea cierto que es más fácil hablar del contentamiento que encontrarlo. Y por eso, como escribió Jeremiah Burroughs, es que “los nuevos creyentes deberían hacer un esfuerzo por cultivar un espíritu quieto y contento desde el principio de su vida cristiana. Los creyentes viejos deben fijarse cuánto les falta todavía por aprender. 

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