VIVIR BIEN

¿Por qué faltan tanto a la iglesia?

No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros.



¿Por qué faltan tanto a la iglesia?

(Internet)

Necesitamos la adoración corporal, la instrucción de la palabra y el amor de los hermanos.

07/07/2019 05:06 / Centro, Tabasco

Por Gerson Morey
WWW.COALICIONPORELEVANGELIO.COM

Creo que el fondo del problema yace una pobre comprensión de nuestra redención, y sobre todo un defectuoso entendimiento de la doctrina de la Iglesia. Dicho de otra manera, si mal entiendo la naturaleza de mi salvación y la naturaleza de la Iglesia de Cristo, seguramente congregarme no será una prioridad en mi vida.

Primeramente, cuando los hombres nos arrepentimos de nuestros pecados, y confiamos en Cristo para nuestra salvación, la biblia nos enseña que somos sellados con el Espíritu Santo (Efesios 1:13), es decir, somos habitados por el Espíritu de Dios. Desde que nos convertimos, el Señor nos injerta en la Iglesia, que es Su cuerpo, para ser parte de ella. Por lo tanto, nuestra vidas deben expresar esa realidad. Nuestra actitud y disposición hacia la Iglesia deben reflejar esa necesidad y dependencia que un miembro tiene de un cuerpo.

Segundo, debemos establecer que cuando hablamos de la Iglesia, estamos hablando de una comunidad de personas, y no de un edificio en particular. La Iglesia debe ser comprendida como la comunidad de creyentes que se congrega para la adoración a Dios. Por ejemplo, cuando la palabra iglesia se usó en el libro de los Hechos, nunca tuvo una connotación geográfica, sino más bien, la referencia era al grupo de personas que se reunían en algún lugar para la adoración y comunión.

Además, debemos tener en cuenta que es el Señor quien es presentado como el dueño de esta comunidad. Cristo dijo “yo edificaré mi Iglesia” (Mateo 16:18); Pablo recordó a los ancianos de Efeso que debían “pastorear la Iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre” (Hechos 20:28); Pedro también exhortó a los ancianos diciéndoles “pastoread el rebaño de Dios… “(1 Pedro 5:2 ).

Esto es una evidencia de la prominencia que las Escrituras le otorgan a la Iglesia. No es para menos: La Iglesia es del Señor; pagó un gran precio por ella; es amada, cuidada y sustentada por él, para hacerla cada día más pura y santa con el fin de un día presentársela así mismo adornada de gloria.

¡A esta gloriosa comunidad es que todo creyente pertenece! Y deberíamos celebrar, sentirnos privilegiados y dar gracias por ello. Deberíamos unirnos, amarla y ser parte activa de ella. Procurar lo mismo que él procura para Su cuerpo. Creo que entender esta dimensión de la Iglesia despertará un aprecio y una actitud más comprometida con ella. Al fin y al cabo, somos miembros de ella.

Por eso, debemos congregarnos cada domingo si es posible. Tenemos que obedecer el mandato explícito de: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca. (Hebreos 10:25).