VIVIR BIEN

Su deseo se cumplirá vivirán en paz

Cuando entren en una casa digan: que la paz reine en esta casa y si allí hay gente de paz, el deseo de paz se cumplirá


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Su deseo se cumplirá vivirán en paz

(Especial)

07/07/2019 12:27 / Centro, Tabasco

EN AQUEL TIEMPO, JESÚS DESIGNÓ A OTROS SETENTA Y DOS DISCÍPULOS Y LOS MANDÓ POR DELANTE, DE DOS EN DOS, ARADOS LOS PUEBLOS Y LUGARES A DONDE PENSABA IR, Y LES DIJO: "LA COSECHA ES MUCHA Y LOS TRABAJADORES POCOS. RUEGUEN, POR LO TANTO, AL DUEÑO DE LA MIES QUE ENVIÉ TRABAJADORES A SUS CAMPOS. PÓNGANSE EN CAMINO; YO LOS ENVÍO COMO CORDEROS EN MEDIO DE LOBOS. NO LLEVEN NI DINERO, NI MORRAL, NI SANDALIAS Y NO SE DETENGAN A SALUDAR A NADIE POR EL CAMINO. CUANDO ENTREN EN UNA CASA DIGAN: 'QUE LA PAZ REINE EN ESTA CASA'. Y SI ALLÍ HAY GENTE AMANTE DE LA PAZ, EL DESEO DE PAZ DE USTEDES SE CUMPLIRÁ; SI NO, NO SE CUMPLIRÁ. QUÉDENSE EN ESA CASA. COMAN Y BEBAN DE LO QUE TENGAN, PORQUE EL TRABAJADOR TIENE DERECHO A SU SALARIO. NO ANDEN DE CASA EN CASA. EN CUALQUIER CIUDAD DONDE ENTREN Y LOS RECIBAN, COMAN LO QUE LES DEN. 
CUREN A LOS ENFERMOS QUE HAYA Y DÍGANLES: ‘YA SE ACERCA A USTEDES EL REINO DE DIOS'.
PERO SI ENTRAN EN UNA CIUDAD Y NO LOS RECIBEN, SALGAN POR LAS CALLES Y DIGAN: 'HASTA EL POLVO DE ESTA CIUDAD QUE SE NOS HA PEGADO A LOS PIES NOS LO SACUDIMOS, EN SEÑAL DE PROTESTA CONTRA USTEDES. DE TODOS MODOS, SEPAN QUE EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA'. YO LES DIGO QUE EN EL DÍA DEL JUICIO, SODOMA SERÁ TRATADA CON MENOS RIGOR QUE ESA CIUDAD".

LOS SETENTA Y DOS DISCÍPULOS REGRESARON LLENOS DE ALEGRÍA Y LE DIJERON A JESÚS: "SEÑOR, HASTA LOS DEMONIOS SE NOS SOMETEN EN TU NOMBRE".
ÉL LES CONTESTÓ: "VI A SATANÁS CAER DEL CIELO COMO EL RAYO. A USTEDES LES HE DADO PODER PARA APLASTAR SERPIENTES Y ESCORPIONES Y PARA VENCER TODA LA FUERZA DEL ENEMIGO, Y NADA LES PODRÁ HACER DAÑO. PERO NO SE ALEGREN DE QUE LOS DEMONIOS.


El Evangelio de este domingo trata de la evangelización. Hace una semana escuchamos que Jesús le dijo a un candidato al discipulado: “Tú vete a anunciar el Reino de Dios”.

Hoy vemos cómo está misión se hace realidad. San Lucas es un evangelista misionero, y su Evangelio tiene una particular preocupación por el tema de la misión. Ésta consiste en la realización del proyecto salvífico de Dios sobre el mundo, anunciado por los profetas, cumplido en el ministerio de misericordia de Jesús y extendido por todo el mundo por medio de la evangelización que  la Iglesia realiza con el poder del Espíritu Santo.

Entre el comienzo solemne en la sinagoga de Nazareth (“El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido para...”, 4,18) y la efusión del Espíritu sobre la comunidad apostólica en Jerusalén (“Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”, Hechos 1,8), el Evangelio de Lucas traza todo un arco de intensa actividad misionera que tiene su punto más alto en su misterio pascual realizado en Jerusalén, donde su sangre derramada como justo sufriente alcanza para la humanidad entera el perdón de los pecados.

Jesús no vive su misión de cualquier manera, tanto su pasión por el Reino como su fidelidad al Padre (“que no se haga mi voluntad sino la tuya”, 22,42) lo impulsan en todo momento. Esta pasión por la misión, junto con las actitudes y las tácticas requeridas para realizarla, Jesús se la va transmitiendo poco a poco a sus discípulos, los cuales en definitiva se convierten en sus “enviados”.

Tan importante es el tema de la misión que el evangelista Lucas nos presenta, no uno como los otros evangelistas, sino dos relatos de envío misionero: Lucas 9,1-6 (Jesús envía los Doce) y 10,1-20 (Jesús envía otros Setenta y dos).

La preocupación de Jesús se centra en la formación para la misión, los detalles de la realización misma se verán en los Hechos de los Apóstoles. Si bien desde ya se anuncia el éxito: “Regresaron los setenta y dos, alegres, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre’” (10,17). Pero para que ésto sea posible hay que seguir fielmente las instrucciones de Jesús. Así como hay exigencias para la vocación también las hay para la misión. En el pasaje de hoy vemos cómo Jesús educa cuidadosamente para la misión.

Para abordar mejor el texto tengamos en cuenta lo siguiente: La misión de los setenta y dos aparece inmediatamente después de un pasaje vocacional en el que se anuncian los temas que encontramos aquí: el camino (10,1; en 9,57 se decía: “mientras iban caminando” en la subida a Jerusalén); la proclamación (10,9; en 9,60 se dijo “vete a anunciar el Reino” como tarea prioritaria del que tiene la vocación); y el ser obreros del Evangelio (10,2; en 9,62 se había hablado del “arado”, imagen de aquello en lo cual se pone toda la concentración). Es significativo el hecho que coincida con el paso de Jesús por territorio de Samaria (lo mismo que sucede en Hechos). Por lo tanto se está pensando en la misión que se realizará en Samaria.

Cuando San Lucas nos presenta este episodio no sólo está recordando con fidelidad las instrucciones del Señor (la enseñanza de la comunidad está enraizada en la del mismo Jesús) sino que está pensando también en su comunidad: en las necesidades y las dificultades propias del último cuarto del siglo primero. Por lo tanto, da la ocasión para reflexionar sobre las condiciones y dificultades que caracterizan cualquier misión cristiana. El número de los “setenta y dos” enviados corresponde al número de las naciones paganas en Génesis 10. Estos misioneros simbolizan a las naciones del mundo, y prefiguran la misión universal que se desarrollará en Hechos 13-28.

Uno de los puntos llamativos en el Evangelio de hoy es precisamente que hay otras personas diferentes a los Doce involucrados en la tarea misionera. Aquí hay una lección nueva sobre la misión. De hecho, San Lucas es el único evangelista que menciona la misión de los setenta y dos. Como se nota allí, la misión que simboliza universalidad no es llevada adelante por los Doce, si bien siempre estará en comunión con las directivas de los Doce. 

Esto nos hace caer en cuenta que la vocación para la misión es amplia. Ya en la primitiva Iglesia se notaba cómo muchos miembros de las pequeñas comunidades, que no pertenecían al grupo de los Doce, estaban activamente involucrados en la misión universal.

También es de anotar que en la misión la experiencia de Jesús y de la comunidad van de la mano: La dimensión comunitaria y testimonial aparece subrayada desde el principio en el dato “los envió de dos en dos”, o sea, que ninguno va solo. Esta cifra específica nos recuerda que para la validez de una declaración ante un tribunal, por ejemplo, se requería al menos otro (testigo) que validara o negara lo dicho; a lo cual podemos agregar la importancia del apoyo mutuo y aún si es del caso de la corrección fraterna en medio de la misión. A pesar de las múltiples actividades que implica una misión, nunca se pierde de vista que lo esencial es la persona de Jesús, por eso se subraya que ellos van “delante de Él” allí “donde Él había de ir”.

Al tiempo que los envía, Jesús da una serie de instrucciones a lo misioneros. La primera indicación práctica que Jesús da es la oración: “Rueguen”. La mirada se coloca como siempre lo hizo el mismo Jesús en el Padre, quien es el “dueño de la mies”. La fuente de la misión es Dios mismo.

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