VIVIR BIEN

Es necesario que el hombre sufra

El hijo del hombre sería rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escriba.


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Es necesario que el hombre sufra

(Internet)

23/06/2019 05:06 / Centro, Tabasco

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS: 9,18-24

UN DÍA EN QUE JESÚS, ACOMPAÑADO DE SUS DISCÍPULOS, HABÍA IDO A UN LUGAR
SOLITARIO PARA ORAR, LES PREGUNTÓ: "¿QUIÉN DICE LA GENTE QUE SOY YO?". ELLOS CONTESTARON: "UNOS DICEN QUE ERES JUAN EL BAUTISTA; OTROS, QUE ELÍAS, Y OTROS, QUE ALGUNO DE LOS ANTIGUOS PROFETAS QUE HA RESUCITADO".
ÉL LES DIJO: "Y USTEDES, ¿QUIÉN DICEN QUE SOY YO?". RESPONDIÓ PEDRO: "EL MESÍAS DE DIOS". ÉL LES ORDENÓ SEVERAMENTE QUE NO LO DIJERAN A NADIE. DESPUÉS LES DIJO: "ES NECESARIO QUE EL HIJO DEL HOMBRE SUFRA MUCHO, QUE SEA RECHAZADO POR LOS ANCIANOS, LOS SUMOS SACERDOTES Y LOS ESCRIBAS, QUE SEA ENTREGADO A LA MUERTE Y QUE RESUCITE AL TERCER DÍA".

LUEGO, DIRIGIÉNDOSE A LA MULTITUD, LES DIJO: "SI ALGUNO QUIERE ACOMPAÑARME, QUE NO SE BUSQUE A SÍ MISMO, QUE TOME SU CRUZ DE CADA DÍA Y ME SIGA. PUES EL QUE QUIERA CONSERVAR PARA SÍ MISMO SU VIDA, LA PERDERÁ; PERO EL QUE LA PIERDA POR MI CAUSA, ÉSE LA ENCONTRARÁ".

PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.

Reflexión de los Padres de la Iglesia de los primeros siglos del cristianismo, ellos nos comentan: Pedro previene la respuesta de los demás, quizás porque los vio vacilantes en su juicio sobre Jesús. Es la gracia de Dios la que ilumina su mente; y su natural impetuoso, ayudado de la misma gracia, le hace ser el primero en la confesión; ya otra vez había sido él solo quien había hablado altamente de Jesús: respondió Simón Pedro, y dijo... La definición que de Jesús da Pedro es clara, precisa, enérgica: Tú eres el Cristo, el Mesías en persona, prometido a los judíos y ardientemente por ellos esperado.

Además: Tú eres el hijo de Dios, no en el sentido de una relación moral de santidad o por una filiación adoptiva, como así eran llamados los santos, sino el Hijo único de Dios según la naturaleza divina, la segunda persona de la Santísima Trinidad. 

Si el Apóstol no lo hubiera entendido así, no habría necesitado una especial revelación de Dios. Lo que imprecisamente han insinuado los Apóstoles en otras ocasiones (Mt. 14, 33; Jn. 1, 49), lo afirma Pedro en forma clara y rotunda. Y el Padre de Jesús es Dios vivo: vivo porque es vida esencial que esencialmente engendra de toda la eternidad un Hijo vivo; vivo por oposición a las divinidades muertas del paganismo. ¿Habló Pedro por cuenta propia o en nombre de sus condiscípulos? La opinión más común es que habla por sí: Pedro no conocía el secreto de los corazones de sus compañeros; ni habla en plural, como en Jn 6, 69.70; Jesús habla de la revelación particular en que se le han manifestado aquellas verdades; el premio es también personal. 

Y respondiendo Jesús, le dijo, enfáticamente, alabándole y felicitándole con efusión: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Juan”. Es bienaventurado porque lo son los que conocen a Jesucristo, enviado del Padre (Jn. 17, 3). Se dirigió a Él y le llamó por su nombre, con el nombre personal y con el patronímico para dar solemnidad a sus palabras. El motivo de la felicitación de Jesús es porque: no te lo reveló la carne ni la sangre; no la prudencia, ni la razón humana, ni el lenguaje de los hombres, sino mi Padre, que está en los cielo: el mismo Dios vivo de quien me has confesado Hijo y que revela las cosas grandes a los pequeños ('Mt. 11, 25). Esta aprobación solemne, por parte de Jesús, del juicio de Pedro sobre su persona, hace que derive a los demás la claridad la firmeza de la fe del que es Príncipe de  ellos. Así viene a ser como la Cabeza jurídica del Colegio Apostólico en orden a  la fe, y lo será en sus sucesores mientras el mundo dure.

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?  -Pregunta Cristo a sus discípulos, dice Orígenes, para que sepamos, por las respuestas de los Apóstoles, que había entonces varias opiniones sobre Jesús, y para que atendamos siempre qué opinión tengan los demás hombres de nosotros; a fin de que, si algo malo se dice de nosotros, cortemos la ocasión de ello, y si algo bueno, demos aún más ocasión de decirlo. 

Y deben también los discípulos de los Pastores aprender del ejemplo de los Apóstoles a transmitir a aquéllos cualesquiera opiniones que de los mismos oyeren. Aunque deba andarse con mucha cautela, para no caer en adulación o en pecado de maledicencia, al aplicar esta lección del gran Doctor alejandrino.

Ante la pregunta que Jesús hace a sus amigos, respondió Simón Pedro... Cuando se trata de preguntar a los Apóstoles la opinión de la gente en general sobre Jesús, responden todos, y refieren todos los errores sobre su divina persona. Cuando se trata de preguntar su personal opinión, dice San Juan Crisóstomo, responde uno solo. Y aunque responda Pedro en nombre propio y expresando su personal sentir, consienten los demás en su afirmación. Para que sepamos que la verdad religiosa está solamente en el Colegio Apostólico y sus sucesores y en los que con ellos viven en unidad de fe; y que fuera de Pedro y los Apóstoles, representados hoy por el Papa y los Obispos, pululan en todas las partes los errores sobre Jesús. 

Jesús predice su pasión. Necesidad de la abnegación. Después de la estupenda confesión de Pedro; de la clara afirmación de Jesús, que se llama a sí mismo Hijo de Dios y Mesías; del anuncio de una Iglesia gloriosa, obra del mismo Jesús; del vaticinio de las magníficas prerrogativas de Pedro; y cuando humanamente eran de esperar días brillantes para la predicación del reino de Dios, súbitamente, sin transición, desde entonces, señala el Señor la tremenda silueta de la cruz por vez primera. La predicción de su pasión y muerte va naturalmente seguida de una exhortación al propio renunciamiento. 

Jesús anuncia su Pasión, Muerte y Resurrección. Ha prohibido Jesús a los Apóstoles anunciar que él era el Mesías: una de las razones de ello, dada la ideología judía sobre el Mesías, fue sin duda evitar el escándalo y la decepción, cuando llegue, dentro de pocos meses, la muerte ignominiosa del Señor.

Pero los discípulos deben estar preparados para la tremenda hora: Jesús comenzó a declararles que convenía que él, en propia persona, el Hijo del hombre, que acababa de ser confesado Hijo de Dios por ‘San Pedro’, fuese a Jerusalén y padeciese muchas cosas; Luego especifica Jesús sus sufrimientos: tendrán lugar en Jerusalén; los jefes de la nación teocrática, los primeros magistrados del pueblo de Dios, que le rigen en el orden civil y religioso, que conocen y explican las profecías mesiánicas, la repudiarán: Y que fuese desechado por los ancianos y por los príncipes de los sacerdotes y por los escribas.

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