VIVIR BIEN

¿Qué hacer frente al rencor?

Este sentimiento produce que los pensamientos de la ofensa regresen una y otra vez, y uno se convierte en un esclavo.



¿Qué hacer frente al rencor?

(Internet)

En medio de mi enfermedad ponemos la mirada en las cosas de arriba, que son eternas.

16/06/2019 08:34 / Centro, Tabasco

Por Catherine Scheraldi
WWW.COALICIONPORELEVANGELIO.ORG

Cuando la vida no ocurre como uno quiere, la reacción natural es el enojo, y el rencor ocurre cuando esta emoción no se domina. Este rencor produce que los pensamientos de la ofensa regresen una y otra vez, y uno se convierte en un esclavo de la ofensa y del ofensor.

En algunos, este deseo es tan fuerte que se conviertan en jueces. Entonces cometen acciones pecaminosas contra el ofensor con un sentido de venganza. En otras personas, la maldad se demuestra de manera pasiva, con un deseo de evitar la presencia del ofensor y buscar razones para criticarlo. Es interesante que uno puede olvidarse de la ofensa mientras el resentimiento persiste, y ésto puede ocurrir por años.

¿QUÉ HACEMOS FRENTE AL RENCOR?
Antes de hablar de lo que necesitamos hacer, quiero resaltar enfáticamente que todo lo que hagamos necesita ser bañado en oración en todo momento, antes, durante, y después de enfrentar el problema. Pídele al Señor su guía, que el Espíritu Santo te ayude a ver el problema que existe, cuál es la raíz que hay en tu corazón que hace que el dolor persista, y aun cuál es la debilidad que el ofensor tiene, para orar bíblicamente por él.

Ahora bien, después de tener la oración como prioridad, hay algunas cosas que podemos hacer:
1. Reconoce tu rencor. No hay manera en la que podamos enfrentar un pecado que no reconocemos en nuestra vida.
2. Admítelo. Sin importar la ofensa, nosotras somos responsables por nuestra reacción hacia a ella.
3. Perdona. Mientras no perdonamos, el veneno sigue en nuestro corazón y el dolor persiste. Por eso el versículo que sigue en Efesios es el 4:27: “ni den oportunidad al diablo”. Cuando no perdonamos estamos voluntariamente dándole permiso a Satanás para que siga acosándonos, y de esta manera los pensamientos persisten. Si nos encontramos estancadas, busquemos la ayuda de otra mujer madura en la fe. Como enseña Proverbios 11:14: “En la abundancia de consejeros está la victoria”.
4. Ora por el ofensor. Aunque este no sea tu deseo natural, hazlo en obediencia a Cristo. Filipenses 4:13 nos asegura que podemos hacerlo porque Cristo nos fortalece. 

5. Cambia tu trato. Resiste el deseo de chismear para causar daño. Cristo nos ha dicho: “Pero yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen” (Mt. 5:44).