VIVIR BIEN

¿Hay que cuidar nuestro matrimonio?

Necesitamos intimidad espiritual si queremos avanzar hacia la meta que el Señor tiene para nosotros.



¿Hay que cuidar nuestro matrimonio?

(Internet)

La relación matrimonial es la que demanda más cuidado, puesto que corre el riesgo de perderse.

26/05/2019 05:06 / Centro, Tabasco

Por Luis Méndez
WWW.COALICIONPORELEVANGELIO.ORG

La intimidad espiritual es el sentimiento de cercanía que  se percibe entre los cónyuges cuando comparten su  crecimiento espiritual; cuando comparten lo que Dios  ha hecho y hace en sus vidas. Y ese es el mayor regalo que cada parte de la relación puede dar a su pareja. 

Necesitamos eso en nuestros matrimonios si queremos avanzar hacia la meta que el Señor tiene para nosotros.  Por eso buscamos practicar el cuidado mutuo en la vida matrimonial.

1. SOMOS LLAMADOS A SER HACEDORES DE LA PALABRA.
En Santiago 1:21-22, leemos: “Por lo cual, desechando  toda inmundicia y todo resto de malicia, reciban ustedes con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas. Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos”. 

Necesitamos ser hacedores de la Palabra, y por eso importa cuidarnos. El conocimiento separado de la obediencia puede ser engañoso. 

2. SI NOS NEGAMOS A SUPERVISARNUESTRAS VIDAS, HABRÁ CONSECUENCIAS.
Si nos negamos a cumplir el mandato de 1 Timoteo 4:16, vendrán consecuencias negativas sobre nosotros y nuestras familias. El carácter de un creyente debe ser maduro. Estamos en un proceso de crecer en santidad. 

Dios  nos  recibe  tal  y  como  somos,  pero  nos  ama demasiado para dejarnos así. 

3. LA GUERRA ENTRE LA CARNEY EL ESPÍRITU NUNCA TERMINA.
Cuando crees en Jesús, empiezan muchos problemas para ti. Antes hacías lo que querías y no tenías ninguna lucha al respecto, pero ahora tienes el Espíritu. Entonces, cuando haces algo que no agrada a Dios, hay una pelea en tu interior. Como leemos en Gálatas 5:16-17, “Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne”. 

4. NO PODEMOS PELEAR ESTA GUERRA SOLOS.
La vida cristiana no es para Rambo o para el llanero solitario. La santidad es un proyecto de comunidad.  Necesitamos de otras personas si queremos avanzar en nuestro crecimiento. Y si esto es verdad, entonces el  siguiente punto es evidente.