VIVIR BIEN

¿Cómo puedo saber si soy salvo?

Juan establece que no solo podemos estar seguros de que ya tenemos vida eterna en Cristo, también lo podemos confirmar.



¿Cómo puedo saber si soy salvo?

(Internet)

Hay una medida que nos permite saber si realmente hemos creído en Él.

10/03/2019 05:06 / Centro, Tabasco

Por Juan Carlos De La Cruz
WWW.CONTEXTICOTV.COM

El religioso común piensa que la salvación es un misterio imposible de ser conocido, pero la Biblia dice: “Todo aquél que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios. Todo aquél que ama al Padre, ama al que ha nacido de El. En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos… ” (1 Juan 5.1-2, 13; énfasis mío).

A mi juicio, el texto anterior es cristalino en lo concerniente al asunto de la seguridad de la salvación. El creyente no busca salvarse, por el contrario, cuida su salvación con reverencia a Cristo (Fil. 2.12). 

¿Cómo lo confirmo?
Juan establece que no solo podemos estar seguros de que ya tenemos vida eterna en Cristo, sino que también lo podemos confirmar: “Todo aquél que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él. En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos Sus mandamientos”. Aunque el verdadero creyente sigue arrastrando su vieja naturaleza pecadora (una mente habituada al mal).

Cristo ha logrado libertar al creyente del poder del pecado (Ro. 6:12-14) por el poder del evangelio y por la morada de su Espíritu en el creyente (Ro. 8:9; 1:16; Ef. 1:11-14). En otras palabras, si bien el creyente arrastra su pecaminosidad (que sale de su corazón, como vemos en Mateo 15:18-19) a la vez, por el poder de Cristo, puede —aquí y ahora— amar a Dios y al prójimo, para la gloria de Dios.

En resumen

Si amas a Dios, es decir, si guardas sus mandamientos, es una clara y tangible evidencia de que eres hijo o hija de Dios. De la misma manera, si no amas a tus hermanos, ¿cómo podrías pensar que eres de Dios? La salvación del creyente es un hecho por la gracia de Dios, no se trata de una gracia solamente futura, es impartida ahora y tiene instrumentos para ser “medida”: guardar los mandamientos de Dios y amar a Sus hijos. 

Todo esto debería conducirte a examinarte a ti mismo. ¿Tienes a Cristo morando en tu vida? Si no es así, ¡clama ahora por su salvación! Y ya sea que hayas creído el evangelio antes de leer este artículo, o hayas llegado a creerlo ahora, no dejes de pedirle a Dios que te conceda asombrarte ante su amor. En un mundo de escepticismo, ¿no es una alegría saber que hay salvación en Cristo, y que esta salvación no es un misterio imposible de ser conocido?