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¿Felices o infelices?

Si tuvieras frente a ti a un genio de la lámpara, ¿qué le pedirías?



¿Felices o infelices?

(Tabasco HOY)

Nunca es bueno no saber que querer

01/08/2017 09:21 / Centro, Tabasco

Debo confesarlo… no soporto a las personas infelices, que tienen una vida completa, plena en todos los sentidos afectivos y hasta económicos, y que todos vemos esa felicidad, mientras ellos tienen un cristal enmohecido por el que ven las cosas muy diferentes, y es así que pueden ser aburridamente desdichados.  Y es que siempre les hace falta algo… lo que sea.  

¿Será porque estamos cayendo en un abismo extraño, donde las necesidades ficticias, reemplazan a lo verdadero?  



Somos presas del consumismo, de la tecnología, y de la belleza (y eso que no menciono las tantas complejidades del sexo, el alcohol y las drogas que ya abarcan a una parte importante de la sociedad).   Las marcas (en especial las globales) se han encargado de construir pisos y pisos de necesidades absurdas sobre nuestras cabezas derrapantes, de tal forma que se acumulen una serie de… “cosas”, que no nos sirven de nada, y que se tambalean entre tarjetas de crédito y pagos diferidos, como un castillo de naipes, siempre a punto de colapsar.  



Pero la publicidad propicia que creamos lo contrario.  Así, la televisión plana y gigante, no tiene sentido si no es curva y cada vez más definida que la realidad.  Y de los celulares, los autos y las computadoras, ni hablar.  Todo pareciera invitarnos a un placer sin límites, un recreo que no termina.  Y no es que la tecnología no esté bien, porque es  necesaria y hasta maravillosa, pero todo lo debemos saber emplear, porque la historia registra que todas las culturas que han sido excesivas… han implosionado, dejando un vacío que ahora sí, nada puede llenar.  

Una tarde estival
Seamos de esos locos que disfrutan una tarde de mar y lluvia, una mano en tu mano y un saludo de buenos días.  Un café, unos amigos, un beso por la mañana y una jirafa de madera.  Un silencio y largas noches de lectura.  Seamos de esos seres que quieren vivir, sabiendo que nada de lo que hagamos, es en vano.  No es utopía, es refugiarnos en lo esencial, tener lo suficiente, de sobra, quizá, pero tenernos a nosotros y a los que queremos, sin perdernos en el intento.

 

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