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Tu hígado no es un superhéroe

El exceso de grasa, alcohol, azúcar o algún virus, enfermará a este órgano, por eso debe cuidarse muy bien.



Tu hígado no es un superhéroe

(Especial)

Cualquier cosa que agreda al hígado de forma crónica lo va a dañar lentamente y esto puede ser un exceso.

19/06/2017 05:07 / Centro, Tabasco

Jorge Alberto García
Agencia Reforma

Aunque se regenera continuamente, el hígado no es infalible, expresa Linda Elsa Muñoz Espinosa, jefa de la Unidad de Hígado del Hospital Universitario.

“Cualquier cosa que agreda al hígado de forma crónica lo va a dañar lentamente y esto puede ser un exceso de grasa, alcohol, azúcar, o bien, a causa de un virus que le causa inflamación”, comenta.

“Si el daño es agudo, cicatriza y se cura, pero cuando es crónico soluciona el problema de manera continua y silenciosa por años hasta que se daña un 80 por ciento y cae en insuficiencia hepática”.



Hay enfermedades que causan una cirrosis hepática, como hepatitis C, abuso en el consumo de alcohol, hígado graso (por mala alimentación) y enfermedades autoinmunes.

Menos frecuente es hepatitis B o problemas congénitos.

“En años frecuentes el hígado graso se ha convertido en la causa más frecuente de cirrosis hepática debido a la epidemia de diabetes: hace 20 años la padecía un 5, 7 por ciento de los mexicanos y ahora es un 15 por ciento”, dice.

Los síntomas de enfermedad hepática son: ictericia (ojos y piel amarilla), comezón, orina oscura, confusión, vómito de sangre, moretones o tendencia a sangrar, heces de color claro o gris y líquido anormal abdominal.

“Las manifestaciones se vienen en cascada en pacientes cuando el hígado no funciona correctamente”, dice Francisco Vásquez-Fernández, cirujano del grupo de Trasplantes del HU.

Factores de riesgo

Los malos hábitos alimenticios de los mexicanos con la subsecuente epidemia de obesidad y sobrepeso están haciendo que las cifras de hígado graso crezcan en México.

“Antes el alcohol solía ser la causa más frecuente de tener un hígado graso, pero ahora es normal tratar pacientes con obesidad y abuso de alcohol”, indica Muñoz Espinosa.

El consumo de alcohol se ha elevado y las mujeres están cada vez más al nivel que los hombres, pero su nivel de tolerancia a la sustancia es menor.

“Si toma una o dos cervezas al día equivale a cuatro o cinco en el hombre y se considera abuso y al cabo de uno, 10 o más años puede desarrollar una cirrosis”, advierte.

Otro factor son los tratamientos estéticos como la cavitación y la mesoterapia, o bien, la lipoescultura pues contribuyen a la pérdida de grasa corporal y tienen el potencial de empeorar la función hepática.

“Hay que tener cuidado con estéticas y spas. Es preferible en estos casos ir con un cirujano plástico, aunque lo ideal es que la persona aprenda a alimentarse bien para bajar de peso”, alerta.

Piercings y tatuajes son también un factor para adquirir algún tipo de hepatitis si los aparatos utilizados no están debidamente esterilizados después de cada procedimiento.

“Dimos un curso a tatuadores para que estén conscientes de que están haciendo un procedimiento invasivo. Ellos deben tener los conocimientos necesarios y estar asesorados por un médico”, indica la hepatóloga.

Estas problemáticas reflejan un problema de educación en temas como la alimentación, la actividad física y la administración de medicamentos.

“Hay que evitar los alimentos chatarra, hacer ejercicio, ir a vacunarse, no automedicarse e ir con un médico. Queremos que la población tenga un nivel de cultura médica más alto”, indica. 

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