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¿Quo Vadis, Roberto...?



30/01/2006 00:03 / Centro, Tabasco

"¿Viniste a recargar las pilas con los que te quieren mucho?", le pregunté a Roberto el jueves pasado. Riendo, contestó que, en efecto, sentir el entusiasmo de los priístas de Tabasco lo reconforta y lo vitamina.

Muy bien. Pero ya quieto el sentimiento y el pensamiento tranquilo, los priístas de Tabasco deben reflexionar sobre los saldos de la gira de Roberto en la tierra que gobernó, y de donde ha salido por segunda vez a la conquista de la presidencia de la república.

¿Fue una gira exitosa?

Los priístas experimentados, serios, honestos y leales a Roberto con los que he conversado, opinan que no. Yo coincido con ellos.

¿A qué vino Roberto?

¿A saludar a las fuerzas vivas del su partido, a regocijarse con el priísmo duro de Tabasco, que incondicionalmente está con él, tope lo que tope?

Si la gira se planeó así, como una reunión de la familia priísta (que en Tabasco rebasa los 300 mil miembros), estuvo bien, aunque no del todo.

Todas las reuniones de Roberto fueron en recintos cerrados. (Sí, la lluvia impidió el evento programado para realizarse en la plaza de toros, pero era el único acto previsto a cielo abierto).

Sí: se atiborró la Casa del Pueblo en Cunduacán. Pero a cinco cuadras del lugar, el resto de los cunduacanenses ni se enteró de la presencia de Roberto. Lo mismo puede decirse de Huimanguillo y Cárdenas. Roberto fue llevado a reuniones de familia. Nutridas, si, pero aisladas, cerradas, sin resonancia.

Quizá el evento que organizó Gregorio Arias en Comalcalco fue el único que reunió las características de un acto de campaña presidencial. Pero…

FAXIGRAMAS…

Pero al final, en el resumen, los priistas tienes que admitir que en buena medida la gira de Roberto fue fallida. Cierto, fue nutriente para el priísmo, lo que no es poco, pero resulta evidente que se pudo, que se debió hacer más, mucho más.

La presencia de Madrazo en Tabasco debió ser conmovedora, estremecedora, rutilante. Debíose preparar un gran evento, con 50 mil asistentes, cuando menos, con declaraciones y definiciones novedosas e impactantes de parte de Roberto. Desde Tabasco debió proyectar fuerza, contundencia, capacidad y certidumbre. No sucedió así. Y si los priístas no lo admiten, si no lo asumen, se estarán engañando a sí mismos. Y eso, en una campaña presidencial, es la muerte. En la gira hubo desorganización. La presencia de Roberto no cimbró al estado. El equipo de logística de Roberto, lo tiene secuestrado. Es, al menos, lo que se vio aquí.

En Tabasco, donde la gira de Roberto debió ser un paseo triunfal, un festejo de apoteosis, para el grueso de la población fue inexistente. Y la resonancia local y nacional, fue mínima. Esto indica que a Roberto le urge hacer algo. Su equipo está fallando. Es innegable. La estrategia de campaña no es certera. Es obvio. Es la hora de jugarse el todo por el todo. No hay mañana. Hay que desembarazarse de todos los lastres, empezando por el labastidismo y los dinosaurios. El tiempo apremia.

FAXAZOS…

Y para meterle más leña al fuego, Sale Rosario Green a declarar que lo más seguro es que en Tabasco no haya consulta a la base. Por supuesto que esas declaraciones metieron inquietud entre los equipos de los siete aspirantes a la candidatura priista al gobierno del estado. ¿Un desvarió de doña Rosario?

Gina Trujillo fue la única de los siete que asistió a todos los eventos de Roberto.

El resto de los aspirantes frunció el seño. Los especuladores le dieron rienda suelta a la imaginación.